Los tradicionales carruajes tirados por caballos que durante más de 150 años han recorrido Central Park, en Nueva York, tienen fecha de salida. El Concejo Municipal aprobó una ley que pondrá fin a esta actividad turística a partir del 1 de junio de 2028, una decisión que reaviva el debate sobre el bienestar animal, la seguridad pública y el futuro de quienes dependen económicamente de este oficio.
La medida, conocida como Ley Romanch, fue aprobada el jueves 22 de octubre y lleva el nombre de Romanch Mahajan, un turista indio de 18 años que murió en junio tras un accidente relacionado con uno de estos carruajes. El caso generó conmoción y volvió a poner en el centro de la discusión los riesgos de mantener esta actividad en uno de los espacios más concurridos de la ciudad.
La decisión pone fin a una controversia que se ha prolongado durante años. Mientras los defensores de los animales cuestionan las condiciones en las que trabajan los caballos y los riesgos asociados al tránsito, para numerosos visitantes los carruajes representan una de las imágenes más reconocibles de Nueva York.
El futuro de los trabajadores y los caballos
La prohibición impactará a cerca de 150 cocheros y a otras personas vinculadas con esta actividad. Por eso, la normativa contempla la elaboración de un plan de transición laboral que deberá incluir alternativas para facilitar la búsqueda de empleo y la capacitación de los trabajadores afectados.
Las autoridades también deberán estudiar posibles mecanismos de compensación para los propietarios de los negocios, las licencias y los equipos. Sin embargo, las condiciones de esos apoyos tendrán que definirse durante la implementación de la medida.
El destino de los más de 160 caballos utilizados en los paseos también quedó contemplado en la legislación. Los animales no podrán ser vendidos ni transferidos para sacrificio, ni destinados a continuar trabajando en otros negocios de carruajes turísticos. La administración municipal deberá buscar alternativas que garanticen su retiro y bienestar.
Una tradición que llega a su fin
Los carruajes comenzaron a operar en Central Park en 1858 y con el paso del tiempo se convirtieron en una atracción turística tradicional. La decisión del Concejo representa, por tanto, un cambio importante en la imagen del parque y en una actividad que ha formado parte de la historia de la ciudad durante más de siglo y medio.
El alcalde Zohran Mamdani deberá promulgar la medida. Su administración ha expresado respaldo a la prohibición y ha señalado que trabaja para proteger tanto a los animales como a las personas cuyo sustento depende de esta industria.
No obstante, el cambio también enfrenta resistencia. El sindicato que representa a trabajadores del sector anunció su intención de impugnar la prohibición ante la justicia, mientras que el presidente Donald Trump criticó la decisión y defendió los carruajes como parte de una tradición emblemática de Nueva York.
Con la entrada en vigor prevista para junio de 2028, la ciudad tendrá poco menos de dos años para organizar la transición. El reto será cerrar una actividad histórica sin dejar de atender las necesidades de sus trabajadores y garantizar un futuro adecuado para los caballos.


