Año tras año, grandes cantidades de plástico terminan enterrados en los sedimentos del océano Ártico, una situación que explicaría las carencias en los registros mundiales de plástico marino.
En un estudio publicado este miércoles en la revista Science Advances, los autores señalan que cada año se producen unas 400 millones de toneladas métricas de plástico, y que una gran cantidad de estos terminan en los océanos.

Frente a esto, los registros globales muestran niveles relativamente bajos flotando en el agua, lo que apunta a la existencia de sumideros no identificados.
“Encontrar el plástico marino desaparecido es un desafío fundamental para equilibrar el presupuesto global de plástico e identificar mejor los impactos negativos de su acumulación”, escriben los autores.
Para tener estos resultados, los investigadores se centraron en la región del océano Ártico, donde hallaron varios sedimentos con una amplia presencia de microplásticos, especialmente cerca del mar de Siberia Oriental y el mar de Chukotka.
No obstante, “se detectaron microplásticos en todas las muestras de la superficie de los sedimentos”, señalaron los autores del estudio.
Finalmente, encontraron que el ritmo en el que se acumulan los plásticos bajo estos sedimentos están creciendo en un 3 % anual, muy por debajo del ritmo al que crece la producción de plástico, por lo que haría falta reducir considerablemente la contaminación para evitar que el océano se llene de este material.






