El año 2025 quedará registrado como uno de los más devastadores en materia climática a nivel global, tras una sucesión de eventos meteorológicos extremos que dejaron miles de víctimas fatales y pérdidas económicas que superaron los 120.000 millones de dólares. Así lo revelan informes de organizaciones humanitarias y ambientales que evaluaron el impacto de desastres asociados al cambio climático.
Durante el año se contabilizaron más de 150 fenómenos extremos, entre ellos olas de calor sin precedentes, inundaciones, ciclones, incendios forestales y sequías prolongadas, los cuales afectaron a millones de personas en distintos continentes. Las regiones más golpeadas fueron aquellas con alta vulnerabilidad social, donde la capacidad de respuesta ante emergencias climáticas es limitada.
Además del elevado número de fallecidos y desplazados, los desastres provocaron graves daños en infraestructura, vivienda, agricultura y servicios básicos, generando enormes costos económicos tanto asegurados como no asegurados. Incendios forestales, grandes inundaciones y tormentas tropicales figuraron entre los eventos con mayores pérdidas financieras.
Los informes advierten que la intensidad y frecuencia de estos fenómenos están estrechamente relacionadas con el calentamiento global, lo que incrementa la presión sobre los ecosistemas y profundiza las desigualdades sociales. Expertos y organizaciones internacionales insisten en la necesidad urgente de fortalecer las políticas de mitigación del cambio climático y de invertir en estrategias de adaptación y resiliencia, especialmente en las comunidades más expuestas.
El balance de 2025 refuerza las alertas de la comunidad científica sobre los costos humanos, económicos y ambientales de no actuar con mayor contundencia frente a la crisis climática.







