Un proyecto de grado del programa de Biología, desarrollado en áreas boscosas del norte de Armenia , entregó resultados relevantes para la vigilancia epidemiológica y la conservación ambiental, al evidenciar la presencia de parásitos en murciélagos con impacto potencial en la salud humana.
La investigación, denominada Endoparásitos en murciélagos de diferentes gremios tróficos en áreas boscosas de Armenia , fue adelantada con el apoyo del Laboratorio de Parasitología de la Universidad del Quindío . El estudio es liderado por el estudiante Santiago David Leguizamón Mesa, bajo la dirección del investigador Pablo Andrés Zanabria Gil, del Grupo de Investigación en Biodiversidad y Biotecnología (GIBUQ), y la codirección de Natalia Marcela Hernández Arango, del Grupo de Investigación en Parasitología Molecular (GEPAMOL).
La iniciativa se enmarca en el enfoque de ‘Una Sola Salud’, que integra la salud humana, animal y ambiental. Para su desarrollo, se analizaron muestras coprológicas de murciélagos capturados en sectores como la universidad, el barrio Providencia, El Nogal y zonas cercanas al conjunto Alcalá, con el fin de determinar la diversidad y prevalencia de endoparásitos según su dieta.
Los resultados preliminares evidencian una mayor presencia de parásitos en zonas intervenidas, especialmente en áreas residenciales. Entre los microorganismos identificados se encuentran Blastocystis , Entamoeba , larvas de Strongyloides y coccidios asociados a Cryptosporidium y Cyclospora , todos relacionados con afecciones gastrointestinales en humanos.
Uno de los componentes centrales del estudio es el análisis del guano, es decir, las heces de los murciélagos, que suelen acumularse en techos, sótanos o cuevas. Aunque este material cumple funciones ecológicas como fertilizante natural, también puede albergar parásitos y microorganismos que representan un riesgo sanitario en caso de contacto directo o inhalación de partículas contaminadas.
“El objetivo es generar alertas tempranas sobre enfermedades zoonóticas, aquellas que pueden transmitirse entre animales y humanos. Los murciélagos pueden actuar como reservorios medidas, por lo que es importante adoptar de prevención”, explicó Leguizamón Mesa.
Desde el componente académico, los investigadores insisten en que estos animales no deben ser estigmatizados, ya que cumplen funciones esenciales como la polinización, la dispersión de semillas y el control de insectos. No obstante, su papel en la circulación de parásitos de interés en salud pública hace necesario su monitoreo constante.
El estudio, que se ha desarrollado durante aproximadamente un año, contempla además la socialización de resultados con comunidades y entidades como la Corporación Autónoma Regional del Quindío y la Secretaría de Salud Departamental, con el propósito de impulsar estrategias de educación, prevención y toma de decisiones conjuntas.
Entre las recomendaciones a la ciudadanía se destacan mantener condiciones adecuadas de higiene en espacios como techos y sótanos, y evitar el contacto directo con excretas de murciélagos.
Este trabajo, considerado pionero en la región, amplía el conocimiento sobre la biodiversidad local y refuerza la vigilancia en salud pública frente a los desafíos que representan las enfermedades emergentes.







