Corea del Sur enfrenta una grave emergencia climática debido a fuertes lluvias que han provocado intensas inundaciones y deslizamientos de tierra en distintas regiones del país. Las autoridades han confirmado al menos 17 personas muertas y 11 desaparecidas, mientras más de 13.000 ciudadanos han sido evacuados de manera preventiva.
El condado de Sancheong, en la zona sur, ha sido uno de los más afectados, registrando la mayoría de las víctimas. En otras regiones como Gapyeong, Osan, Seosan y Gwangju también se han reportado muertes y daños materiales severos. Las lluvias superaron los 790 milímetros en algunos puntos, arrasando con casas, caminos y dejando comunidades enteras incomunicadas.
Los equipos de rescate continúan las labores en condiciones adversas, utilizando tirolesas y helicópteros para evacuar a personas atrapadas. El gobierno surcoreano ha anunciado que declarará zonas especiales de desastre y reforzará la respuesta institucional. Aunque se espera que las lluvias disminuyan, el país se prepara ahora para una ola de calor, lo que representa un nuevo riesgo para las zonas impactadas.
Este tipo de desastres naturales refuerzan la preocupación por la intensificación de eventos climáticos extremos y la necesidad urgente de medidas de adaptación y prevención.







