La Universidad del Quindío avanza en la reestructuración de su Laboratorio de Biomodelos Anatómicos Humanos, un proyecto que marca el primer paso para la creación de un Centro de Donación de Cuerpos y un Centro de Formación en Alta Especialidad Médico-Quirúrgica, con el objetivo de posicionar a la institución como referente en educación médica en Colombia y América Latina
La iniciativa cuenta con la asesoría del doctor Andrés Fernández Sánchez, quien explicó que los cuerpos utilizados en procesos académicos no deben denominarse cadáveres, sino biomodelos anatómicos humanos, debido a que su uso está destinado exclusivamente a la docencia y la investigación.
“Estos biomodelos permiten el aprendizaje de la anatomía humana y el desarrollo de nuevas técnicas médicas en condiciones controladas y con finos científicos”, indicó el especialista.
El proyecto busca superar los métodos tradicionales de conservación, los cuales, según explicó Fernández Sánchez, no cumplen plenamente con los estándares actuales de seguridad ni permiten realizar diversos abordajes anatómicos para la observación e investigación.
En una primera fase, la universidad transformará el anfiteatro tradicional en un espacio libre de formaldehído, sustancia química utilizada para la preservación de tejidos. El nuevo laboratorio contará con altos estándares de bioseguridad y mejores condiciones para la preservación de órganos y componentes humanos destinados al estudio científico.
La segunda fase contempla la creación de un Centro de Donación de Cuerpos, ajustado a las normativas nacionales e internacionales que actualmente prohíben la obtención de cuerpos mediante convenios con instituciones como el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses o centros hospitalarios.
En este nuevo modelo, las personas podrán donar voluntariamente su cuerpo con fines académicos y científicos, decisión que se formaliza mediante un consentimiento informado.
Fernández Sánchez explicó que este proceso requiere no solo infraestructura física adecuada, sino también una etapa de sensibilización social para informar a la ciudadanía sobre el valor científico de la donación.
“Donar el cuerpo permite inmortalizar la vida más allá de una inhumación o cremación”, afirmó el experto, quien añadió que la implementación del programa podría tardar entre un año y año y medio antes de entrar en operación plena.
De manera paralela, cuando el programa cuente con biomodelos registrados, la universidad proyecta poner en marcha un Centro de Alta Especialidad Médico-Quirúrgica, enfocado en el entrenamiento avanzado de especialistas.
La iniciativa busca mejorar las curvas de aprendizaje en cirugía, tanto manual como robótica, fortaleciendo la seguridad del paciente y promoviendo la innovación en técnicas quirúrgicas.
En América Latina, uno de los pocos modelos académicos integrales de este tipo se encuentra en la Universidad Nacional Autónoma de México, institución que acompaña académica y jurídicamente el desarrollo del proyecto en el Quindío.
Además, el proceso contará con el respaldo del Hospital Ángeles Lomas, grupo hospitalario de alta tecnología que apoyará la transferencia tecnológica y la movilidad académica.
Según el cronograma institucional, la Universidad del Quindío espera consolidar resultados en un plazo aproximado de cinco años, con estándares internacionales que fortalecen la formación médica y la investigación científica en la región.







