
Hay un problema que es demasiado grave en el Quindío, pero que no ha sido encarado con decisión por parte de sus autoridades porque definitivamente las prioridades son otras. La juventud se está consumiendo en el vicio, el alcohol y otras actividades que no construyen futuro y que evidencian un panorama no muy alentador para nuestra sociedad.
No en vano estamos a nivel nacional como uno de los departamentos con más consumo de estupefacientes, cigarrillo y bebidas alcohólicas, cifras que se repiten cada año, pero que no logran sensibilizar a la dirigencia. Lo social no da votos porque queda muy difícil para el sistema auspiciar la comisión o el “cvy” “como voy yo” que se hace efectivo a través de la contratación de obras públicas.
La danza de los contratos, la danza de los amigos, la danza de los antivalores, la danza de los millones, la danza del fraccionamiento, la danza de un sistema que en este país nos ha permeado y que en varios sectores del Quindío no lo hacen mal algunos administradores, que nos están demostrando que se montan allá para enriquecerse y satisfacer ese apetito voraz.
Pero todo no está perdido. Para encarar el problema de los jóvenes, en el Quindío tenemos la formula efectiva, que no ha recibido el reconocimiento suficiente porque cuando no es la alcaldía es la gobernación la que no apoya el proyecto de la Escuela de Formación y Danza Fundanza y su establecimiento educativo. Esta iniciativa fue visitada por la ministra de cultura y una delegación del gobierno que llegó a la región silenciosamente; evitando ese protagonismo propio algunos enfermos de poder en lo local, o la doble agenda a la que se tienen que someter los funcionarios que visitan el Quindío, por cuenta de la pelea entre las honorables damas que nos gobiernan.
Lo importante es que la Ministra conoció la idea y vino a recorrer el viernes anterior durante todo el día las instalaciones de Fundanza. Expresó que se llegó a sentir en otro país y que definitivamente el Quindío si tuviera más conciencia por parte de su clase dirigente, no debería estar reportando estos indicadores adversos, si existiera en cada ciudadela educativa oficial y en los colegios privados, un modelo similar.
No todo es malo en esta tierra nuestra; diría yo que es mucho más lo bueno, lo que pasa es que se opaca por las actuaciones de quienes desde lo público insisten en seguir por otro camino oscuro. Tenemos en el Quindío la formula, el modelo que nos puede evitar que los jóvenes se sigan convirtiendo en carne de cañón de los organizaciones del microtrafico que están reclutando a muchachos que por la falta de unos cimientos familiares fuertes, la ausencia de políticas de inclusión y reconocimiento, y la falta de oportunidades productivas, son vulnerables y caen en la tentación del dinero fácil.
La jornada complementaria que desarrolla Fundanza es algo que arroja resultados: en este establecimiento no hay casos de matoneo, no se han reportado alumnos con problemas de drogadicción, y los embarazos en adolescentes no existen, como si es una constante en otros establecimientos. El tiempo útil de los muchachos que se dedican al arte y las actividades lúdicas es la mejor terapia.
Esperemos que el titán de James Gonzlaes Matta no tenga que rogar tanto y que se genere la conciencia necesaria para replicar este modelo como debe ser. Hay que pensar en la formación integral de nuestros muchachos que no pueden seguir pagando las consecuencias de un sistema donde los padres olvidan su rol y el Estado no articula los procesos que son necesarios para lograr un verdadero desarrollo social. Bien por fundanza, la escuela que nos enseña la verdadera danza.
lozanojaramillo@yahoo.com






