Durante la mañana del jueves anterior, un grupo de jóvenes de la media técnica en Barismo del Instituto Génova dejó temporalmente a un lado las técnicas de extracción y preparación de café para adentrarse en el manejo de herramientas agrícolas. La visita del aula móvil del SENA les permitió romper con la rutina académica, ampliar sus conocimientos y acercarse a aspectos que, aunque familiares para muchos, rara vez habían explorado desde una perspectiva especializada. La capacitación estuvo orientada al cuidado y funcionamiento de equipos utilizados en las labores del campo, como despulpadoras, guadañas y otros elementos vinculados al proceso cafetero.
Más allá de la experiencia práctica, la actividad representó una oportunidad para comprender fases fundamentales que anteceden a la bebida final. La institución busca que sus estudiantes adquieran una visión completa de la caficultura, entendiendo cada etapa que interviene en la producción. “Los alumnos reciben formación desde la selección de la semilla, la siembra, el manejo de los cultivos y todas las labores agrícolas. El propósito es que no solo dominen la preparación de una buena taza, sino que conozcan a profundidad el origen del producto, identifiquen un café de calidad y reconozcan los factores que influyen en sus características”, explicó el rector José Tobías Velásquez.
La participación del SENA hace parte de una estrategia de fortalecimiento educativo que pretende capacitar a los jóvenes en procesos como la selección del grano, el beneficio, la trilla, la tostión, la catación y la elaboración de bebidas. Esta iniciativa se desarrolla dentro del modelo de Articulación promovido por la Secretaría de Educación del Quindío, que en el Instituto Génova también contempla programas en Software y Recursos Naturales. Gracias a este enfoque, que combina teoría y práctica, la institución ha logrado crear su propia marca de café: “Raíces de Génova”.
Actualmente, el proyecto ya cuenta con clientes dentro de la Secretaría de Educación y el Centro Administrativo Departamental. Sin embargo, la rentabilidad aún es limitada debido a que el grano utilizado en el laboratorio escolar debe adquirirse a terceros. Con el respaldo del Comité Departamental de Cafeteros del Quindío y la Alcaldía, la institución inició un cultivo en la sede La Esmeralda y próximamente pondrá en marcha otro en La Coqueta, con la expectativa de procesar materia prima propia en aproximadamente dos años.
Mientras sostiene una libra de bourbon rosado destinada a la promoción de la marca, el rector destaca con orgullo los avances alcanzados. Para él, comprender cada eslabón de la cadena productiva permite fortalecer el proyecto y asumir un mayor control sobre los distintos componentes que intervienen en el negocio cafetero.
Fuente: Oficina de Comunicaciones Gobernación del Quindío







