Una serie de ataques aéreos atribuidos a Israel impactó infraestructuras energéticas estratégicas en Irán, incluidos depósitos de petróleo y centros de suministro de combustible en la capital, Teherán, lo que provocó fuertes explosiones e incendios de gran magnitud.
De acuerdo con reportes preliminares, varios tanques de almacenamiento de crudo y terminales de combustible fueron alcanzados durante los bombardeos, generando columnas de humo visibles desde distintos puntos de la ciudad. Equipos de emergencia iraníes trabajaron durante horas para controlar los incendios y evitar que las llamas se extendieran a otras instalaciones cercanas.
Las autoridades locales también alertaron sobre posibles efectos ambientales derivados del humo tóxico producido por los depósitos incendiados, lo que podría afectar la calidad del aire en una de las ciudades más pobladas del país.
Según versiones militares citadas por medios internacionales, los ataques habrían tenido como objetivo infraestructuras energéticas vinculadas al abastecimiento de combustible para instalaciones militares iraníes. Además de los depósitos petroleros, se reportaron impactos en otras estructuras relacionadas con el sistema de suministro energético.
El episodio eleva la tensión en Oriente Medio y aumenta el riesgo de una escalada del conflicto en la región. Funcionarios iraníes advirtieron que el país podría responder a los ataques, mientras analistas internacionales señalan que las operaciones contra infraestructura petrolera podrían tener repercusiones en el mercado global de energía.







