En una jornada marcada por el aumento de la violencia y las gestiones diplomáticas, las fuerzas militares de Israel lanzaron una nueva ola de bombardeos en la Franja de Gaza este 30 de junio, que dejó al menos 60 personas muertas, según informes del Ministerio de Salud de Gaza.
Los ataques, algunos de los más intensos en las últimas semanas, afectarán múltiples zonas del enclave, incluida una cafetería frente al mar donde murieron 22 personas. Testigos relataron escenas de caos, gritos y cuerpos calcinados, mientras los equipos de rescate buscaban recuperar víctimas entre los escombros.
En paralelo, el gobierno israelí envió a Washington al ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, con el objetivo de reactivar negociaciones indirectas para un posible alto el fuego de 60 días, a cambio de la liberación de rehenes israelíes retenidos por Hamás. La propuesta busca destrabar el estancamiento en los diálogos que lideran Egipto, Catar y Estados Unidos.
Sin embargo, las condiciones impuestas por ambas partes mantienen el acuerdo en vilo. Hamás exige un cese al fuego permanente y la retirada completa de las tropas israelíes de Gaza, mientras Israel insiste en el desarme total del grupo antes de comprometerse a una tregua más duradera.
La comunidad internacional ha expresado su alarma ante la catástrofe humanitaria en Gaza, donde el número de muertos supera los 56.000 desde que inició la ofensiva en octubre de 2023. Naciones Unidas y varias ONG piden con urgencia un alto al fuego, protección para la población civil y acceso humanitario sin restricciones.







