El fundador y presidente del Jardín Botánico del Quindío, doctor Alberto Gómez Mejía, hizo una reflexión profunda sobre la inseguridad alimentaria que afecta al departamento, señalando que uno de cada cuatro hogares enfrenta dificultades para acceder a alimentos suficientes y nutritivos.
“Muy triste, muy lamentable, la última estadística dice que el 24% de las familias en el Quindío tienen inseguridad alimentaria”, expresó Gómez Mejía, quien calificó la situación como “un contrasentido terrible”, considerando la amplia diversidad biológica que posee la región.
El ambientalista y académico señalaron que, pese a la riqueza natural del Quindío, no existe un verdadero interés del sector público ni privado en aprovechar ese potencial para combatir el hambre.
“Tenemos suficiente diversidad biológica para resolver ese problema, pero no hay interés en descubrir qué se puede utilizar de eso y cómo enseñarle a la gente a cultivar comida”, indicó.
Frente a esta realidad, el Jardín Botánico iniciará un proyecto piloto en el barrio Lincoln, al sur de Armenia, donde un grupo de mujeres, niñas y niños aprenderán a cultivar alimentos nutritivos a partir de plantas poco conocidas.
“Vamos a hacer un ensayo muy tímido, con un barrio en el sur del Jardín, que se llama Lincoln, y vamos a tratar de enseñarle a un grupo de mujeres y de niñas, y unos niños, a cultivar comida, de esas plantas que nadie tiene como comestibles y que son muy nutritivas”, explicó.
Gómez Mejía también cuestionó los hábitos alimenticios actuales, recordando cómo se ha perdido parte del conocimiento ancestral sobre alimentos más ricos en nutrientes.
“Los indígenas consumían quinua, y nosotros nos enseñaron a comer arroz. El arroz más nutritivo tiene 11% de proteína, y la quinua más barata tiene 33%. ¿Por qué no comemos quinua en vez de arroz? Porque tenemos una cosa cultural ahí atravesada”, enfatizó.
Finalmente, hizo un llamado a pensar en grande y creer en el potencial agrícola del país: “Colombia, si se organiza mejor, podría resolver el problema del hambre del país y exportar alimentos para el mundo, porque tenemos las condiciones ecológicas, la diversidad biológica, todo para hacerlo. Podríamos hacerlo, y bueno, hay que soñar”.







