Los incendios estructurales en asentamientos subnormales de Armenia se han convertido en una de las situaciones más complejas para el Cuerpo Oficial de Bomberos de la ciudad, debido a las condiciones de construcción, la dificultad de acceso y la rápida propagación del fuego.
El comandante del Cuerpo Oficial de Bomberos de Armenia, Edgar Arenas, explicó que gran parte de la complejidad se debe a los materiales con los que son construidos estas viviendas, principalmente madera y retales de pino o “peinemono”, además de plásticos y lonas utilizadas para protegerse del clima. Estas condiciones convierten las estructuras en una alta carga combustible.
“Cuando se presenta este tipo de fuego, inmediatamente todos estos materiales entran en combustión y se propagan rápidamente hacia otras viviendas por conducción. Es muy difícil controlar este tipo de incendio”, señaló el oficial.
A esto se suma la dificultad de acceso a los sectores, muchos de ellos ubicados en laderas o socavones, lo que obliga a los organismos de socorro a extender líneas de manguera de hasta 200 metros para llegar al punto del incendio, retrasando la atención de la emergencia. “El fuego es enemigo del tiempo”, añadió el comandante.
En algunos casos, los bomberos también enfrentan limitaciones en el abastecimiento de agua, debido a la baja presión en sectores con redes antiguas. Aunque Empresas Públicas de Armenia, ha mantenido la red de hidrantes, en ciertos puntos la presión no supera los 40 o 50 PSI, lo que dificulta el llenado de los vehículos de emergencia.
Sobre las posibles causas de estos incendios, el comandante señaló que existen varias hipótesis, entre ellas la quema de cables para extraer cobre, la preparación de alimentos con fogones improvisados y la falta de control en la extinción del fuego en estos espacios.
“Hay personas que hacen fogones de leña por necesidad, a veces no los apagan correctamente, lo que genera emergencias”, explicó.
La situación también ha puesto en evidencia riesgos para el personal de emergencia. En uno de los casos recientes, un bombero habría sido amenazado durante la atención de un incendio en el sector de Nueva Armenia, situación que, según el oficial, refleja la tensión de las comunidades durante estas emergencias.
Frente a este panorama, el Cuerpo de Bomberos anunció que junto a la Oficina de Gestión del Riesgo se iniciará un proceso de diagnóstico para identificar los niveles de riesgo en estos asentamientos. Sin embargo, la entidad reconoció que la falta de recursos limita la posibilidad de realizar estudios más profundos.
Finalmente, el organismo reiteró que todas las zonas con asentamientos en ladera son consideradas de alta vulnerabilidad, lo que exige mayor prevención y articulación institucional para reducir el riesgo de nuevas emergencias.







