Después de pasar 22 años y siete meses en prisión, la hondureña Carmen Mejía, de 54 años, fue declarada inocente por la Justicia en Texas, Estados Unidos, por la muerte de un bebé de 10 meses ocurrida en 2003. Sin embargo, pese a su exoneración, la mujer permanece bajo custodia mientras las autoridades migratorias evalúan su situación y la posibilidad de deportarla.
Mejía había sido condenada a cadena perpetua en 2003 por el fallecimiento del menor al que cuidaba como niñera en una vivienda del condado de Travis, en Austin. En ese momento, la Fiscalía sostuvo que las quemaduras sufridas por el bebé habían sido provocadas de manera intencional, basándose en interpretaciones médicas que posteriormente fueron cuestionadas.
Tras más de dos décadas de cárcel, el caso fue revisado a partir de una investigación adelantada por la organización Innocence Project y la Unidad de Integridad de Condenas de la Fiscalía del condado de Travis. Los nuevos análisis concluyeron que las lesiones del menor eran compatibles con un accidente doméstico y no con un acto deliberado.
Las investigaciones revelaron que el calentador de la vivienda alquilada, construida antes de 1980, no contaba con sistemas de seguridad que limitaran la temperatura del agua. De acuerdo con los expertos, el agua de la bañera alcanzó hasta 147,8 grados Fahrenheit (aproximadamente 64 °C), una temperatura capaz de causar graves quemaduras en segundos.
El accidente ocurrió el 28 de julio de 2003, cuando Mejía se encontraba en su casa con sus cuatro hijos y cuidando al bebé. Según la reconstrucción de los hechos, la mujer estaba amamantando a su hijo menor mientras su hija mayor preparaba el baño del niño. En ese momento, el menor quedó expuesto al agua extremadamente caliente, sufriendo quemaduras de tercer grado. Fue trasladado de inmediato a un hospital, donde falleció horas después.
Aunque las declaraciones de los hijos de Mejía respaldaron la versión de un accidente, la mujer fue considerada la única adulta responsable en la vivienda y terminó condenada por homicidio durante la comisión de un delito grave, lesiones a una menor y lesiones por omisión.
El Tribunal de Apelaciones Penales de Texas revocó recientemente esas condenas y, posteriormente, el juez del Tribunal de Distrito del condado de Travis, P. David Wahlberg, escribió la orden que anuló formalmente el fallo judicial.
Durante la audiencia de exoneración, Mejía rompió en llanto y agradeció a quienes apoyaban su caso. “A lo largo de estos 20 años mantuve mi fe y mi esperanza en que Dios haría justicia”, expresó ante el tribunal a través de un traductor.
La abogada Vanessa Potkin, del Innocence Project, destacó la fortaleza de la mujer durante el proceso. “La señora Mejía es una mujer de fortaleza inconmensurable, que se ha apoyado en su profunda fe para soportar un período traumático de su vida que la mayoría de las personas no habría podido superar”, afirmó.
Pese a que la Justicia reconoció el error que la permaneció más de dos décadas en prisión, Mejía continúa detenida mientras el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) analiza su situación migratoria. Organizaciones legales y de derechos humanos han pedido que se le permita permanecer en el país y reunirse con su familia, tras perder gran parte de su vida en la cárcel siendo inocente.







