Un nuevo análisis técnico del Observatorio Inmobiliario de la Secretaría de Hacienda de Armenia identificó patrones espaciales de contaminación que permitirán priorizar acciones de seguimiento y gestión ambiental en la ciudad. El estudio concluye que las mayores cargas contaminantes no se concentran en un solo punto, sino que se distribuyen en varios corredores y núcleos estratégicos del territorio, donde coinciden diferentes indicadores de riesgo.
El informe, denominado “Análisis espacial comparativo de las cargas contaminantes para Armenia”, evaluó la distribución de dos indicadores clave de calidad del agua: la Demanda Bioquímica de Oxígeno a cinco días (DBO5) y los Sólidos Suspendidos Totales (SST). Para ello, los investigadores aplicaron cuatro metodologías complementarias de análisis espacial: distribución de cargas, análisis de puntos calientes (Getis-Ord Gi*), Índice Local de Moran y densidad Kernel, con el objetivo de identificar las zonas que requieren mayor atención desde el punto de vista ambiental.
De acuerdo con el documento, la distribución espacial evidencia una amplia presencia de registros de contaminación en el territorio urbano, especialmente en los sectores occidental, centro-occidental, central, oriental y nororiental. Aunque existen puntos con cargas elevadas, el comportamiento de la contaminación no responde a un único foco, sino a múltiples nodos conectados por corredores donde también se registran niveles medios y bajos de contaminación.

El estudio señala además que, si bien la DBO5 y los SST presentan una alta coincidencia espacial, ambos parámetros no siempre muestran la misma intensidad. Por ello, los investigadores advierten que un valor alto en uno de los indicadores no implica necesariamente un comportamiento similar en el otro, razón por la cual ambos deben analizarse de manera independiente durante el seguimiento ambiental.
Uno de los principales aportes del informe corresponde al análisis de “puntos calientes”, el cual permitió identificar agrupaciones estadísticamente significativas de altas concentraciones contaminantes. Estas se ubican principalmente en sectores centro-orientales y orientales del municipio, mientras que las agrupaciones de menor concentración predominan en áreas occidentales y centro-occidentales. La coincidencia de ambos contaminantes en estas zonas fortalece la evidencia para considerarlas prioritarias dentro de las estrategias de monitoreo.

Por su parte, el Índice Local de Moran confirmó que la contaminación presenta una estructura espacial heterogénea. El análisis permitió diferenciar sectores donde existen clústeres persistentes de alta contaminación de otros puntos aislados que, aunque registran valores elevados, no forman parte de un patrón continuo. Según el informe, esta distinción resulta fundamental para evitar que casos puntuales sean interpretados como problemas generalizados y para orientar de manera más eficiente los recursos destinados a la vigilancia ambiental.
La metodología de densidad Kernel complementó estos resultados al mostrar que las cargas contaminantes conforman un amplio corredor de concentración que atraviesa buena parte del territorio analizado. Dentro de este corredor se identifican varios núcleos donde coinciden simultáneamente altas concentraciones de DBO5 y SST, constituyendo áreas de especial interés para futuras intervenciones.

El documento explica que la mayor prioridad ambiental debe otorgarse a los sectores donde convergen los cuatro métodos de análisis. Es decir, aquellas zonas que presentan simultáneamente cargas elevadas, puntos calientes estadísticamente significativos, clústeres de alta contaminación y altas densidades en el análisis Kernel. La coincidencia entre ambos indicadores ambientales incrementa la relevancia técnica de estos sectores para la toma de decisiones.
No obstante, el Observatorio aclara que los resultados no permiten atribuir responsabilidades, identificar fuentes específicas de contaminación ni determinar incumplimientos ambientales. El informe enfatiza que la información cartográfica constituye una herramienta de apoyo para la planificación y debe complementarse con inspecciones de campo, análisis hidrológicos, identificación de vertimientos y otras variables técnicas antes de adoptar decisiones regulatorias.
Entre las recomendaciones se plantea priorizar la verificación técnica en los sectores donde coinciden los diferentes indicadores, revisar de manera individual los puntos atípicos identificados, mantener un seguimiento independiente de la DBO5 y los SST, incorporar información sobre quebradas, barrios y fuentes de vertimiento, y conservar la misma metodología en futuras actualizaciones para facilitar comparaciones en el tiempo.
Finalmente, el estudio concluye que este análisis constituye una línea base para el seguimiento ambiental de Armenia y permitirá evaluar, en futuras mediciones, si los patrones de contaminación persisten, disminuyen o se desplazan territorialmente, fortaleciendo así la planeación y la gestión ambiental del municipio.






