En el mundo existen lugares sorprendentes por sus riquezas naturales y culturales, pero algunos de ellos resultan extraños, como es el caso Longyearbyen isla de Svalbard (Noruega), la Isla de Fernando Noronha (Brasil) y la Ciudad del Vaticano, donde sus pobladores tienen prohibido nacer y morir.
Pero, ¿esto a qué se debe?
En Svalbard, una pequeña localidad, los habitantes tienen prohibido los entierros debido a las bajas temperaturas – y el permafrost que impregna todo el suelo.

Es así que en 1950, el Gobierno creó una ley donde prohíbe los entierros en esa región, ya que el suelo, sedimento o roca que dura congelado por más de dos años (permafrost), impide la descomposición adecuada de los cuerpos, lo que podría llevar a la liberación de enfermedades.
Por tanto, cuando estén por morir deben trasladarse a Oslo, la capital de Noruega, para el entierro o cremación.
En el caso de la isla de Fernando Noronha, situada a 365 km de la ciudad de Natal, Brasil, ninguna mujer puede dar a luz, ya que este lugar es conocido por su impresionante biodiversidad y su estado natural casi virgen, donde las autoridades del Parque Nacional han registrado la presencia de 230 especies de peces y 15 de corales.

Es por ello, que en 2001 y luego de ser declarada como Patrimonio Mundial de la Humanidad, en la isla se implementó esta restricción, pues en el mismo año el único hospital, el São Lucas, cerró su sala de maternidad y no cuenta con una de terapia de alta complejidad.

Finalmente, en la Ciudad del Vaticano, un Estado independiente y soberano ubicado dentro de la ciudad de Roma, Italia, aunque no existe una ley que impida a la mujer dar a luz, las autoridades anotarán al niño o niña en la ciudad de Roma y tendrá nacionalidad italiana y, en ese sentido, la ciudadanía por nacimiento no existe.






