La deportación de Franklin Humberto Coral, conocido públicamente como Beto Coral, sacude el panorama político colombiano. Fuentes de Migración Colombia confirmaron que el activista y excandidato al Congreso llegará este jueves 16 de julio al Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá, tras una decisión de las autoridades migratorias de Estados Unidos.
Según la información conocida, el Gobierno estadounidense ordenó su expulsión al considerar que habría incumplido las normas de permanencia en ese país. La decisión pone fin a un proceso migratorio que había generado amplio debate en ambos países.
La deportación ocurre un mes después de que Coral fuera detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Arizona, mientras mantenía un proceso de solicitud de asilo político y contaba con un permiso de trabajo vigente hasta 2028.
Las autoridades migratorias estadounidenses sostienen que Coral habría permanecido por más tiempo del inicialmente autorizado bajo las condiciones de su visado, motivo por el cual se ordenó su salida del territorio norteamericano.
El caso adquirió una fuerte dimensión política cuando sectores del Pacto Histórico denunciaron que la detención obedecía a una presunta persecución contra un reconocido activista de izquierda. Esa interpretación fue rechazada por voceros de la administración de Donald Trump, quienes insistieron en que se trataba de un procedimiento estrictamente migratorio.
El presidente Gustavo Petro también intervino en la controversia y calificó a Coral como un “preso político y de conciencia” en Estados Unidos, solicitando apoyo internacional para su liberación. Sus declaraciones generaron un intenso debate en redes sociales y en distintos sectores políticos.
Tras conocerse la confirmación de la deportación, dirigentes del Pacto Histórico reaccionaron públicamente. Gustavo Bolívar afirmó que Beto Coral debía ser recibido en Colombia como “un símbolo de lucha, dignidad y resistencia”, reavivando la polarización alrededor del caso.
Con el regreso de Coral al país, se espera que continúen las reacciones políticas y el debate sobre las razones de su deportación. Mientras sus seguidores denuncian un caso de persecución política, las autoridades estadounidenses mantienen que la medida responde exclusivamente al incumplimiento de las normas migratorias.







