La zona Tribugá-Cupica-Baudó (Chocó), en el Pacífico colombiano, fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), como la primera reserva de la biósfera.
En el lugar que cuenta con más de 595.000 hectáreas, acantilados, costas, bahías, golfos, y animales endémicos que están en peligro de extinción, se busca proteger los ecosistemas como arrecifes, manglares, bosque tropical y hacerle frente al cambio climático.
“Una reserva de la biósfera no tiene las restricciones de un área protegida, pero lo que garantiza es que todo lo que se haga en el territorio tenga una orientación de manejo y aprovechamiento sostenible”, indicó William Klinger, director general del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico John von Neumann (IIAP).
Sobre esto, también añadió que, a partir de ahora, todas las actividades productivas y el desarrollo de infraestructura deben tener criterios ambientales mucho más rigurosos.

De acuerdo con la Unesco, esta declaratoria a Tribugá se logró gracias a su amplia y rica biodiversidad.
“Alberga una población de más de 18.000 habitantes, en su mayoría indígenas embera y afrocolombianos, los primeros de los cuales hablan una lengua aislada poco común”, resaltó el organismo.
Así pues, Colombia ya completa seis reservas de la biósfera: El Tuparro, La Ciénaga Grande de Santa Marta, La Sierra Nevada de Santa Marta, El Cinturón Andino y Seaflower, ubicada en el archipiélago de San Andrés.






