El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó historias dolorosas en Cali: una de ellas es la de Ana María Saavedra, de 23 años, que sobrevivió al colapso del edificio donde vivía con sus padres y sus hermanas trillizas, Sofía e Isabella.
La familia se encontraba en proceso de evacuación cuando la estructura de cuatro apartamentos colapsó y dejó a sus habitantes atrapados bajo toneladas de escombros. Las labores de búsqueda comenzaron de inmediato y el cuerpo de Sofía fue localizado primero, mientras posteriormente los organismos de socorro encontraron a sus padres sin vida y abrazados entre los restos de la edificación.
En medio de la tragedia, los equipos de rescate lograron encontrar con vida a Ana María. Según relató su tío, Carlos Saavedra, una puerta de madera cayó sobre la joven y habría actuado como protección frente a los escombros, permitiendo que permaneciera con vida hasta ser localizada por los vecinos. La joven fue trasladada a un centro asistencial y posteriormente sometida a una cirugía por las lesiones sufridas, entre ellas afectaciones en la pelvis.
Mientras Ana María recibía atención médica, familiares y rescatistas mantuvieron durante horas la esperanza de encontrar con vida a Isabella, la última de las trillizas que permanecía desaparecida. Sin embargo, la tarde y noche del 13 de agosto esa esperanza terminó cuando los organismos de emergencia confirmaron el hallazgo de su cuerpo sin vida entre los escombros.
Ahora, Ana María permanece bajo observación médica y enfrenta no solo la recuperación de sus heridas, sino también la pérdida de sus padres y sus dos hermanas. Su prima, Diana March Espinosa, quien acompañó de cerca las labores de búsqueda, expresó que las tres hermanas eran inseparables y que, tras la tragedia, “todas nuestras fuerzas” están concentradas en la recuperación de Ana María.
La historia de los Saavedra se convirtió en uno de los relatos que refleja el profundo impacto humano dejado por el terremoto. Según el balance incluido en la información suministrada, el movimiento sísmico deja hasta el momento más de 280 personas fallecidas, 4.187 heridas, y miles de viviendas destruidas y averiadas, cifras que muestran la dimensión de una emergencia que continúa dejando familias enfrentadas al dolor y, en algunos casos, a la esperanza de reconstruir sus vidas.







