El gobierno de Estados Unidos ha anunciado una recompensa de 15 millones de dólares por información que lleve a la captura o condena de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, acusado de cargos relacionados con narcoterrorismo. Esta cifra supera los 10 millones de dólares que en su momento ofreció por el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El Departamento de Estado argumenta que Maduro, junto a otros altos funcionarios venezolanos, habría conspirado con grupos armados para “inundar” de cocaína el territorio estadounidense durante las últimas dos décadas. Según la acusación formal, esta presunta operación involucró a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y buscaba debilitar la salud y seguridad de la población norteamericana.
La recompensa forma parte de una ofensiva más amplia contra el círculo cercano del mandatario, que incluye acusaciones contra otros 14 altos funcionarios venezolanos. Entre ellos figuran el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno.
Maduro, por su parte, ha rechazado categóricamente las acusaciones, calificándolas como un intento de “golpe judicial” y una estrategia política de Washington para justificar acciones contra Venezuela. También aseguró que las denuncias carecen de pruebas y que su gobierno es víctima de una “persecución imperial”.
Con este anuncio, las tensiones entre Caracas y Washington alcanzan un nuevo punto crítico, dejando en el aire la pregunta sobre si esta recompensa , históricamente más alta que la ofrecida por uno de los criminales más buscados del mundo, es una señal de un inminente endurecimiento de las medidas estadounidenses contra el régimen venezolano.







