Tras 47 años de historia y de marcar a generaciones de montenegrinos, la sede del hogar infantil Pilatunas fue demolida debido a los daños estructurales causados por el reciente terremoto. Sin embargo, gracias al apoyo de la administración municipal y la empresa privada, se confirmó que la institución será reconstruida para devolverle la alegría a la niñez de la región.
La historia reciente del municipio de Montenegro quedó marcada por un profundo sentimiento de nostalgia tras la caída de los muros del querido hogar infantil Pilatunas. Durante 47 años, esta institución funcionó como un pilar fundamental en la formación y el cuidado de la niñez local, albergando en sus aulas innumerables sonrisas, lecciones y experiencias que hoy viven en la memoria colectiva de cientos de familias que confiaron en su labor educativa.
El impacto emocional de este hecho fue expresado por el mandatario local ante la difícil situación que atraviesa la localidad. “Este es uno de los momentos más difíciles del tema del post terremoto. ¿Cuántos hijos de los montenegrinos han pasado por esta institución? Por situaciones adversas de la naturaleza, hoy, por el terremoto, se tuvo que demoler, pero yo sé que con muchas ganas nos vamos a levantar”, señaló el alcalde Gustavo Pava, al tiempo que garantizó el acompañamiento institucional hasta ver la obra finalizada.
Por los pasillos y patios de Pilatunas transitaron generaciones enteras que hoy son jóvenes y adultos. Para muchos habitantes, cruzar la puerta de este hogar representaba el primer acercamiento al aprendizaje, a la socialización y a los juegos infantiles, convirtiendo cada rincón en un tesoro de recuerdos imborrables que hoy enlutan simbólicamente el corazón de la comunidad.
Aunque el colapso de la infraestructura física arrastró consigo miles de momentos vividos, el espíritu de la comunidad educativa se mantiene firme. Claudia Álvarez, directora del hogar infantil, manifestó con evidente emoción lo difícil que resulta este proceso para quienes entregaron su vida a la enseñanza: “Es muy difícil. Lo que construimos por tanto tiempo hoy se viene al piso, pero este es también un momento para hacer un alto en el camino. Sé que este va a ser un renacimiento muy lindo”.
Ante el panorama desolador, la solidaridad no se ha hecho esperar y se convierte en el motor principal para la reactivación del espacio. Gracias a las gestiones coordinadas y a la valiosa vinculación de aliados estratégicos como Carlos Ferreira, el Grupo Bancolombia, ProQuindío y diversas empresas privadas, se consolidó una red de apoyo enfocada en levantar nuevamente la infraestructura desde los cimientos.
Finalmente, la administración municipal reiteró que, aunque el dolor por la pérdida material es innegable, Montenegro sabrá sobreponerse a la adversidad de la mano de sus instituciones y su gente. La reconstrucción de Pilatunas no solo devolverá un espacio físico a la infancia, sino que consolidará un símbolo de resiliencia, asegurando que las futuras generaciones vuelvan a escuchar las risas y el eco de la educación con amor en el municipio.
Fuente: Oficina de Comunicaciones Gobernación del Quindío






