La Diócesis de Armenia confirmó la demolición total del histórico templo San José de Montenegro, luego de que rigurosos estudios técnicos determinaran daños estructurales severos e irreversibles tras el sismo del pasado 10 de agosto. Monseñor Carlos Arturo Quintero, obispo de la Diócesis, hizo oficial el anuncio advirtiendo el riesgo inminente de colapso que representa la edificación para los feligreses y la comunidad.
La determinación técnica se tomó tras verificar que las afectaciones físicas comprometieron componentes vitales de la estructura como columnas, muros y pórticos. La edificación, considerada un baluarte del patrimonio arquitectónico y espiritual para los montenegrinos, sufrió un deterioro crítico en su armazón que imposibilita cualquier trabajo de restauración sin poner en riesgo vidas humanas.
Al hacer oficial la decisión, Monseñor Carlos Arturo Quintero transmitió la gravedad del diagnóstico estructural que afronta la parroquia. “Anuncio a la comunidad quindiana que el templo San José de Montenegro será demolido… estamos a puertas de un colapso”, señaló el prelado, remarcando la urgencia de proceder antes de que ocurra una tragedia.
A pesar de la inminente pérdida física de la sede eclesial, las autoridades eclesiásticas aclararon que la atención espiritual no se detendrá en el municipio. Monseñor Quintero recalcó que la labor pastoral y evangelizadora de la parroquia continuará sin interrupciones en espacios alternos mientras se consolidan los planes e inversiones para levantar una nueva infraestructura segura.
Por su parte, el padre Carlos Andrés Vázquez ofreció una reflexión centrada en el valor humano y el significado histórico del templo para la población local. El sacerdote analizó el estado previo de la edificación y la determinación colectiva para iniciar una etapa de reconstrucción comunitaria sobre las bases de la resiliencia.
“Este templo centenario, fatigado por los años, por la enfermedad misma de la madera… debe ser demolido, demolido para volver a construir desde la fe que se mantiene”, expresó el sacerdote sobre el porvenir de este emblemático punto de encuentro. Sus palabras resumen el sentir de un pueblo que despide su patrimonio físico manteniendo viva su tradición.
La noticia ha sido asumida con profunda nostalgia pero también con esperanza por parte de los habitantes de Montenegro, quienes vieron en el templo San José un espacio que marcó a generaciones enteras de creyentes. Ahora, la localidad se alista para acompañar las labores de demolición y proyectar el diseño del nuevo recinto que acogerá a la feligresía en el futuro.






