Una condena de 28 años y dos meses de prisión recibió Carlos Humberto Grisales Higuita por hechos relacionados con el secuestro y los abusos contra una menor de edad, a quien mantuvo bajo su control durante cerca de doce años en Medellín y Bello, Antioquia. La joven logró escapar en febrero de 2024 y su denuncia permitió avanzar en la investigación que culminó con la sentencia conocida el 7 de octubre de 2026.
El caso comenzó a principios de 2012, cuando Grisales Higuita trabajaba como conductor de transporte escolar y, según la investigación de la Fiscalía, aprovechó la confianza que había construido con los padres de la niña para llevársela mediante engaños a una vivienda del barrio Prado, en el centro de Medellín. Mientras sus familiares la buscaban y reportaban su desaparición, la menor permaneció oculta y fue trasladada entre diferentes residencias de Medellín y Bello.
Durante esos años, la víctima habría sido sometida a un prolongado aislamiento: le cambiaron el nombre, fue apartada del sistema escolar y permaneció incomunicada del mundo exterior. De acuerdo con las autoridades, también sufrió manipulación psicológica y abusos sexuales. El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, explicó que el hombre habría intentado hacerle creer que los comportamientos a los que la sometía eran normales.
Con el paso del tiempo, la joven comenzó a cuestionar el trato que recibía. Cuando tenía 16 años, confrontó al hombre por esa situación y posteriormente habría sido encerrada en otra vivienda. Finalmente, en febrero de 2024, logró escapar de una de las casas donde permanecía retenida, después de un enfrentamiento con Grisales Higuita. Tras llegar a las autoridades, denunció lo ocurrido y se puso en marcha la investigación para esclarecer los hechos que marcaron buena parte de su infancia y adolescencia.
La denuncia condujo a la captura del hombre en noviembre de 2024, en Bello. La Fiscalía le imputó inicialmente delitos relacionados con secuestro, acceso carnal abusivo con menor de 14 años, actos sexuales con menor de 14 años y pornografía con persona menor de 18 años, con circunstancias de agravación. Durante el proceso también se reportó la incorporación del delito de desaparición forzada. Grisales Higuita no aceptó los cargos y permaneció privado de la libertad mientras avanzaba el proceso judicial.
La sentencia, conocida este miércoles 7 de octubre, estableció una pena de 338 meses de prisión, equivalentes a 28 años y dos meses, que deberá cumplir en un establecimiento carcelario, sin beneficios ni subrogados penales, según lo informado por las autoridades. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, confirmó la decisión y señaló que el condenado deberá responder por los delitos establecidos en el proceso.
En diciembre de 2024, además, otra mujer denunció que habría sido retenida y abusada por el mismo hombre cuando era niña; según la información divulgada por las autoridades locales, recibió acompañamiento institucional. Este caso vuelve a poner de relieve la importancia de escuchar a las víctimas, denunciar las violencias y garantizar que las investigaciones judiciales avancen.


