Después de una semana de los seísmos en Turquía y Siria, este lunes 13 de febrero, la cifra de muertos ascendió a más de 36.000 y los heridos a más de 160.000.
De acuerdo con Martin Griffiths, coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, la fase de rescate estará llegando a su fin, y todos los esfuerzos se redoblaran en atender a los sobrevivientes. No obstante, aún se continúan hallando personas entre los escombros, lo que alimenta las esperanzas de vida y los esfuerzos de no parar las labores en las diferentes zonas afectadas.
Por lo tanto, ante estos rescates, se ha solicitado tener mayor cuidado con los trabajos de desescombro, con el fin de no causar un mayor daño a quienes que se encuentran atrapados, y a los cadáveres de las víctimas que se hallen en el lugar.
Frente al número de víctimas que crece cada hora, las autoridades turcas ordenaron más de 100 arrestos vinculados a la construcción de los cerca de 25.000 edificios que se derrumbaron. Los opositores han acusado al Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan de no cumplir con las normas de construcción y conceder amnistías para levantar estructuras sin las licencias pertinentes.






