La vida de Fabio Torres Silva es la prueba viva de que ni una mina antipersona puede detener a quien lleva la resiliencia tatuada en el corazón. Este Sargento Segundo (R) del Ejército Nacional, nacido en la costa Pacífica y mayor de siete hermanos, transformó el dolor de la guerra en fuerza para levantar no solo pesas, sino sueños imposibles.
Su historia como militar comenzó en 1998 cuando se alistó como soldado en el Batallón de Infantería N.º 7 General José Hilario López, en Popayán. Al terminar su servicio, su compromiso lo llevó a convertirse en suboficial para seguir sirviendo a su patria. Pero en 2008, durante una misión de inspección en el Catatumbo, una mina antipersona cambió su destino: perdió su pierna izquierda y sufrió graves lesiones en la derecha.
Lo que parecía un final se convirtió en un renacer. Fabio encontró en el deporte paralímpico una segunda oportunidad. En 2009 comenzó a entrenar y competir con la Liga de las Fuerzas Militares y, desde entonces, no ha parado de cosechar triunfos que llenan de orgullo a Colombia.
Su habla trayectoria por sí sola: medalla de plata en los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015, diploma paralímpico en Río 2016, medalla mundial en México 2017, plata en Lima 2019, bronce en Tokio 2020, oro en los Juegos Parapanamericanos de Chile 2023 y bronce nuevamente en París 2024. Su marca personal en el powerlifting es de 230 kilos, ubicándolo hoy entre los tres mejores. del mundo.
A sus 49 años, Fabio entrena sin descanso, tres horas diarias, para representar a Colombia en el Mundial de Egipto y soñar con Los Ángeles 2028. Pertenece a la Liga de Bogotá, donde su disciplina y coraje son ejemplo para atletas y compañeros de la Fuerza Pública.
Pero su legado va más allá del deporte. Fundó la organización Fungestión Amor y Vida, desde donde brinda ayuda humanitaria y alimentos a adultos mayores en situación vulnerable, inspirado en su propia historia de lucha.






