Las mordeduras de animales se han convertido en un problema de salud pública que ha mostrado un incremento alarmante en el Quindío durante 2025. Según datos del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA), las agresiones por animales potencialmente transmisores de rabia han superado ya la cifra registrada el año pasado, con un total de 2.782 casos reportados en lo que va del año.
Luisa Fernanda García López, referente departamental de zoonosis, en diálogo con Quindío Noticias, explicó que, “la incidencia es muy alta y básicamente se han implementado varias estrategias para tratar de reducir este nivel de agresiones en la comunidad, pero lo primero que hay que hacer es abocar a la conciencia de cada persona en la tenencia responsable de animales”.
García López precisó que la mayoría de los incidentes se registran por perros y gatos, representando cerca del 90% de los casos. Otras especies involucradas incluyen equinos, porcinos y animales silvestres, aunque en menor proporción.
Ante una mordedura, el especialista enfatizó la importancia de seguir la ruta de atención recomendada: “Una vez ocurre la agresión, la persona debe dirigirse al centro médico más cercano, posiblemente lavar la herida con agua y jabón, no hacerle ningún otro manejo a la herida, eso se hace intrahospitalario. Debe indicar que sufrió una agresión, es importante que dé la mayor cantidad de información sobre el animal agresor, porque el programa de zoonosis, una vez nos llega la notificación, debe investigar el caso y observar el animal durante 10 días para descartar que tenga signos de rabia”.
En caso de que el animal no pueda ser localizado u observado, el paciente recibirá un tratamiento con suero antirrábico o suero más vacuna, dependiendo de la clasificación de la exposición. García López agregó: “La mayor cantidad de casos son animales no observables, por lo tanto se hace el manejo médico con suero o con suero y vacuna en la IPS”.
Finalmente, la especialista recordó la importancia del seguimiento posterior a la atención inicial: “Se hace el manejo médico completo de acuerdo al tipo de exposición. Si el animal es observable, se cataloga como una no exposición y se observa durante 10 días. Si no presenta sintomatología compatible con rabia, se descarta que el paciente haya tenido contacto con el virus”.
Las autoridades de salud del Quindío insisten en que, ante cualquier mordedura de animal, la persona debe evitar automedicarse y acudir inmediatamente a un centro médico, donde recibirá la atención adecuada y el seguimiento necesario para prevenir complicaciones graves.







