Hernán Garrido, quien demandó ante el Consejo de Estado la falta de regulación sobre la venta de bebidas energizantes, dijo que el proceso lo presentó con sus hijos, siendo menores de edad.
Aseguró que realizó una investigación en la que encontró que “desde el mismo Invima se está induciendo en un error al consumidor cuando un producto se viene catalogando como energizante cuando en realidad no entrega más energía que una gaseosa (…) Con las bebidas energizantes no se quita el cansancio solamente se disfraza”, comentó.
Lamentó que ese tipo de bebidas se consigan “libremente en un semáforo, en una tienda”, por lo que pidió más control a la venta de estas bebidas.
“Los niños, que apenas están formando su organismo, por las mismas razones por las que no se les puede dar alcohol o cigarrillos, no se les puede dar bebidas energizantes porque son nocivos para la salud”, comentó.
Dijo que junto a la demanda entregó varios estudios científicos que demuestran las contraindicaciones y efectos de la bebida en el cuerpo humano, especialmente para mujeres embarazadas y niños.
El demandante dijo que la sala especializada de bebidas y alimentos del Invima desde 2003 ha venido advirtiendo de los riesgos de este tipo de bebidas y estos conceptos no habían sido tenidos en cuenta por el Ministerio de Salud y la Superintendencia de Industria y Comercio.
Finalmente aseguró que a nivel internacional no han regulado la comercialización de bebidas energizantes porque “es más el lobby que pueden hacer este tipo de compañías frente al Gobierno y los órganos que legislan”.







