La seguridad continúa siendo uno de los principales desafíos para Armenia , donde la percepción de riesgo entre sus habitantes ha crecido en medio de un panorama marcado por delitos de alto impacto y problemáticas de convivencia.
De acuerdo con la administración municipal, en los últimos dos años se ha registrado un incremento en fenómenos como el narcotráfico, el sicariato, el control de rentas ilegales y el microtráfico, especialmente en zonas de alta afluencia ciudadana. Estas cifras, respaldadas por la Policía Nacional de Colombia y el Sistema de Información Estadístico Delincuencial (Siedcod), contrastan con la percepción ciudadana: el 69 % de los armenios afirma sentirse inseguro en el entorno urbano, según el informe Armenia Cómo Vamos 2025.
A este contexto se susman problemáticas visibles en el espacio público, como el consumo de sustancias psicoactivas y el aumento de riñas, que han deteriorado la convivencia. De hecho, las autoridades reportan un incremento del 27 % en lesiones personales por riñas, un 11 % en violencia intrafamiliar y una alarmante 200 % en la puerta de armas blancas en vía pública.
Una parada en las cifras
Pese a este panorama, los indicadores operativos muestran una tendencia a la baja en algunos delitos contra el patrimonio. Según datos oficiales, el daño a comercio ha disminuido en un 60%, el daño a personas en un 32% y los homicidios en un 3%. Esta dualidad entre cifras y percepción refleja, según expertos, una crisis de confianza institucional y de convivencia ciudadana.
Tecnología rezagada frente al delito
Uno de los puntos críticos identificados por la Alcaldía es el deterioro del sistema tecnológico de seguridad. Aunque Armenia cuenta con un sistema de videovigilancia instalado hace años, este presenta actualmente limitaciones importantes: 66 cámaras están fuera de servicio, 80 funcionan con piezas recicladas tras más de una década de uso y al menos 10 cámaras de reconocimiento de placas (LPR) son inoperantes por obsolescencia.
A esto se suma que el 80% de la red de fibra óptica ha superado su vida útil, hay deficiencias de cableado en puntos críticos y el software del sistema expirará en agosto de 2027, lo que obliga a una migración urgente. Estas condiciones han reducido la capacidad de monitoreo en tiempo real y la efectividad del Sistema Integrado de Emergencias y Seguridad (SIES) .

Un proyecto de $39.600 millones
Frente a este escenario, la administración municipal ha estructurado un proyecto de fortalecimiento tecnológico para la seguridad ciudadana, con una inversión estimada en 39.600 millones de pesos.
El secretario de Gobierno y Convivencia, Carlos Arturo Ramírez , explicó que la iniciativa contempla un enfoque integral: “No es solo el tema de drones, es un sistema integrado de seguridad. Incluye cámaras de última, un panel de control con monitoreo en tiempo real, cámaras corporales para los policías y georreferenciación de los puntos de calor”.
El proyecto también prevé la entrega de radios de última tecnología, el fortalecimiento del parque automotor -con 11 patrullas ya entregadas y nuevas adquisiciones en proceso- y la implementación de drones que estarán ubicados estratégicamente en la ciudad para atender de forma inmediata situaciones de emergencia.
“Estos drones permitirán llegar rápidamente a los operativos que se requieran”, indicó el funcionario, quien además precisó que el sistema podría estar en funcionamiento en menos de diez meses, una vez se surtan las etapas de aprobación del empréstito, contratación y ejecución.

La iniciativa incluye la modernización del centro de monitoreo del número único de seguridad 123, la ampliación y reposición de las 396 cámaras del sistema CCTV y la incorporación de sistemas aéreos no tripulados. Asimismo, se integrarán herramientas analíticas que permitirán identificar patrones delictivos y focalizar intervenciones en zonas y horarios críticos. Desde la Alcaldía se insiste en que esta apuesta responda a una demanda reiterada de la ciudadanía. “El ciudadano no solo quiere presencia institucional, exige resultados. Hoy la seguridad también se construye con tecnología, y si no cerramos las brechas en videovigilancia, seguimos en desventaja frente al delito”, señaló el mandatario municipal.
El desafío de recuperar la confianza.
Con un 58% de ciudadanos que pide mayor atención a la seguridad y la convivencia, el reto para Armenia no solo mejorará sus indicadores, sino también revertir la percepción de inseguridad.
La administración local confía en que la combinación de inversión tecnológica, fortalecimiento operativo y estrategias focalizadas permitirá no solo combatir la criminalidad, sino también restablecer la confianza en las instituciones y devolver la tranquilidad a los habitantes de la ciudad.








