Colombia volvió a quedarse con el segundo lugar en el Mundial de Tejo, luego de perder la final de la cuarta edición ante India en Bogotá. La delegación india revalidó su título y se convirtió en la primera en conquistar dos veces este particular campeonato internacional.
La pista de arcilla volvió a reunir en Bogotá a delegaciones de distintas partes del mundo alrededor de una tradición profundamente colombiana. La cuarta edición del Mundial de Tejo contó con la participación de 18 delegaciones internacionales, en un encuentro que combina competencia deportiva, intercambio cultural y acercamiento entre misiones diplomáticas.
Esta vez, sin embargo, la celebración volvió a ser para India. La delegación asiática se impuso ante Colombia en la final disputada el pasado 2 de octubre y consiguió nuevamente el trofeo, resultado que le permitió convertirse en la primera selección en alcanzar dos títulos en la corta historia de este campeonato.
El resultado tiene un significado particular por el origen del deporte. El tejo, conocido ancestralmente como turmequé, tiene raíces en los pueblos muiscas y una tradición de más de 500 años en territorios que hoy corresponden principalmente a Cundinamarca y Boyacá. Con el paso del tiempo, esta práctica se extendió por Colombia y se convirtió en una de las expresiones deportivas más representativas del país.
La competencia también mostró cómo una tradición colombiana ha logrado convertirse en un espacio de encuentro internacional. Por América participaron Colombia, Perú, Uruguay, México y Canadá; mientras que Europa estuvo representada por Suiza, Austria, Inglaterra, Gales, Países Bajos, Polonia y Turquía. Desde Asia y Oceanía llegaron India, Filipinas, Indonesia, Japón, China y Australia.
El Mundial nació en 2023 como una iniciativa de Tejo La Embajada, en Bogotá, con el propósito de utilizar este deporte como escenario de intercambio cultural, turístico, gastronómico y diplomático. Aunque el torneo no cuenta con el reconocimiento de una federación deportiva oficial, su particular formato ha permitido que delegaciones extranjeras se acerquen a una tradición colombiana que, en esta cuarta edición, volvió a dejar a Colombia como subcampeona.


