La Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), en articulación con la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) y la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), continúa liderando las acciones de administración ambiental y conservación integral del complejo de páramos Chilí-Barragán, uno de los ecosistemas estratégicos más importantes de la cordillera Central de los Andes colombianos.
Esta labor se desarrolla mediante una comisión conjunta interinstitucional conformada por las tres autoridades ambientales con jurisdicción sobre el territorio, la cual tiene la responsabilidad de coordinar la formulación, implementación y seguimiento del Plan de Manejo Ambiental del complejo. El objetivo es garantizar una gestión articulada que permita preservar los recursos naturales y fortalecer la sostenibilidad de este ecosistema clave para la región.
El complejo de páramos Chilí-Barragán abarca cerca de 80.708 hectáreas distribuidas entre los departamentos de Tolima, Quindío y Valle del Cauca. El Tolima concentra el 76,61 % de su extensión en los municipios de Cajamarca, Chaparral, Roncesvalles, Rovira, San Antonio e Ibagué; el Quindío alberga el 15,65 % en Calarcá, Génova, Pijao y Córdoba; mientras que el Valle del Cauca participa con el 7,74 % en el municipio de Sevilla. Gracias a su ubicación y características ambientales, este complejo desempeña un papel fundamental en la regulación hídrica, la captura de carbono, la conservación de la biodiversidad y la conectividad ecológica del Eje Cafetero y las regiones vecinas.
Considerado un verdadero tesoro natural, Chilí-Barragán hace parte de los 37 complejos de páramo existentes en Colombia, ecosistemas que albergan cerca de 4.700 especies de plantas, 154 especies de aves, 90 de anfibios y 70 de mamíferos. En este territorio, ubicado entre los 3.100 y 3.980 metros sobre el nivel del mar, habitan especies emblemáticas como el frailejón, el loro orejiamarillo, el oso de anteojos y la rana cristal de Pijao. Además de su riqueza biológica, el páramo conserva una estrecha relación con las comunidades campesinas e indígenas que han habitado históricamente la zona y mantienen un profundo vínculo cultural y espiritual con este importante ecosistema.








