Brasil ha enfrentado en los últimos días una ola de calor sin presedentes, pues el pasado fin de semana, se tuvo un registro de más de 60.0 grados Celcius de sensación térmica en Río de Janeiro, el mayor nivel en una década, lo que provocó que miles de personas llegarán a las playas y parques buscando refrescarse.
Las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon se volcaron de residentes, turistas y sombrillas que buscaban un alivio en el agua pasando varias horas dentro de ella.
“Tengo mucho miedo de que empeore, porque la población está aumentando mucho y la deforestación es muy alta por el aumento de viviendas”, expresó la ciudadana Raquel Correia a AFP.
Por su parte, Vanuza Maria Estevan, residente de la ciudad, resaltó al citado medio que, “antes no teníamos un calor como este, ahora cambió mucho, de un tiempo para acá”.
Las autoridades de la ciudad han recomendado a los pobladores hidratarse constantemente, aplicarse protector solar y evitar exponerse al sol ya que podría sufrir quemaduras graves, golpes de calor, deshidratación, entre otros.







