Un aguacate que cayó de un árbol terminó convirtiéndose en el centro de una tragedia familiar en Quilmes, Argentina. Lucas, un recién nacido de apenas 12 días, murió después de sufrir graves lesiones en la cabeza mientras permanecía en brazos de su madre, quien había llegado a un jardín infantil para dejar a su otro hijo.
El accidente ocurrió el jueves 22 de octubre, alrededor de las 8:00 de la mañana, en la entrada del Jardín de Infantes N.º 949. Giuliana Gómez sostenía al pequeño mientras se encontraba frente al establecimiento, cuando una fruta se desprendió de uno de los árboles de la acera y golpeó directamente al bebé.
El impacto le provocó múltiples fracturas de cráneo y hemorragias, según el relato de su madre. En medio de la desesperación, varias personas que estaban en el lugar se acercaron para ayudarla, mientras ella solicitaba asistencia médica de urgencia.
Sin embargo, la atención inicial se convirtió en otro motivo de preocupación para la familia. Giuliana cuestionó el tiempo que tuvo que esperar para trasladar al recién nacido a un centro médico y aseguró que, ante las dificultades para conseguir atención, el padre del niño terminó llevándolos por sus propios medios hasta un sanatorio.
“Pasaron 30 minutos y el papá de mi nene nos acercó hasta el sanatorio, ya que el SAME no contaba con lo necesario para atender a mi bebé”, relató la mujer al medio argentino TN.
Lucas ingresó al Sanatorio de la Trinidad, donde fue sometido a una cirugía debido a la gravedad de las lesiones. Posteriormente, permaneció en la unidad de cuidados intensivos, bajo pronóstico reservado. Pese a los esfuerzos del personal médico, el pequeño falleció el domingo, dejando a su familia sumida en el dolor.
La denuncia de la madre y la investigación judicial
Más allá de la pérdida, Giuliana también puso el foco en las condiciones del árbol del que cayó la fruta. Según denunció, desde el jardín infantil se habían realizado solicitudes previas ante el municipio para intervenir los árboles ubicados en la entrada del establecimiento, debido a situaciones que, de acuerdo con su versión, ya habían generado preocupación.
La familia busca que se esclarezca si existieron omisiones en las labores de poda y mantenimiento que pudieron contribuir a la tragedia. Este aspecto será clave para establecer si había advertencias previas y si se adoptaron las medidas necesarias para prevenir accidentes.
Tras la muerte del recién nacido, la investigación judicial fue reclasificada como homicidio culposo, con el propósito de determinar si hubo negligencia y posibles responsabilidades en lo ocurrido.


