Al día de hoy, 11 de septiembre, hace 22 años, Estados Unidos sufrió el mayor ataque terrorista de su historia. Cuatro aviones fueron estrellados por islamistas radicales contra distintos objetivos, como las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, causando la muerte de casi 3.000 personas el 11 de septiembre de 2001.
Cuatro aviones provenientes de distintos aeropuertos de Estados Unidos fueron secuestrados por 19 terroristas, de los aviones involucrados, dos de ellos impactaron en las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC) de la ciudad de Nueva York, mientras que uno más se estrelló en las instalaciones del Pentágono y un cuarto en un campo abierto de Shanksville, Pennsylvania y el ataque reformuló la política exterior estadounidense y los temores internos.
Dos horas después de que los dos aviones chocaran contra las Torres Gemelas, ambas se derrumbaron, dejando casi 10.000 personas heridas. Osama bin Laden, responsable del 11 de septiembre, permaneció prófugo hasta el 2 de mayo de 2011, cuando fue encontrado en un escondite en Abbottabad, Pakistán, y asesinado por fuerzas estadounidenses.
El colapso de las Torres Gemelas tuvo un impacto profundo en los Estados Unidos, que no sufría un ataque semejante en su territorio desde la Segunda Guerra Mundial. También tuvo consecuencias muy importantes en el resto del mundo: la persecución de los instigadores, principalmente el líder de Al-Qaeda Osama bin Laden, llevó a la invasión de Afganistán y a una ocupación de más de 20 años.
Por este motivo, decenas de personas se reúnen en monumentos conmemorativos, estaciones de bomberos, ayuntamientos, campus y otros lugares para conmemorar el 22º aniversario del hecho más mortífero en suelo estadounidense.







