Ya derrumbaron la torre cinco del edificio Space, implosión a cargo de la constructora caleña Demoliciones Atila Implosión S.A.S.
Aunque todavía no se conocen si hay o no daños en las edificaciones aledañas, la implosión generó cierta sorpresa puesto que se realizó siete minutos antes de lo anunciado, que era las 9 a.m., y sin cumplir con uno de las precauciones que se tomarían.
El protocolo señalaba que cinco minutos antes de la implosión, se escucharían tres pitidos; dos minutos antes, sonarían otros dos y un último sonido se emitiría al comienzo de la operación. Sin embargo, la edificación cayó sin ninguno de esos sonidos previos.
Aunque la compañía aseguró con anterioridad que no habría onda explosiva y que la nube de polvo se dispersa en siete minutos, las autoridades decidieron tomar ciertas precauciones. EPM, por ejemplo, ya suspendió los servicios de gas y de electricidad en el barrio El Poblado de Medellín, donde queda Space.
Así mismo, se anunció a los habitantes de las unidades vecinas que si querían podían evacuar desde las 7 a.m. y regresar después de mediodía. Quienes decidan no hacerlo, deben cerrar las ventanas y las puertas y guardarse en sus hogares.
Algunas vías importantes que quedan cerca a Space, como Las Palmas y la transversal Superior, estarán cerradas. Además, todas las calles alrededor de la edificación se cerrarán durante 15 minutos.
Según Rogelio Gómez Escobar, gerente de la sociedad encargada de la demolición, la tecnología de implosión que se utilizó es no sólo segura sino rápida. “Aunque en la preparación del edificio nos tardamos 20 días, una vez se activen, la torre cae en seis segundos”, detalló.
En esta implosión utilizaron 75 kilos del explosivo indugel, que se pusieron en las perforaciones de las columnas en los primeros pisos de la torre. Una vez se activó la carga explosiva, la edificación cayó por el peso de la gravedad en seis segundos.
“Se verá como una única explosión, pero en realidad serán 20 miniexplosivos con milésimas de segundo de diferencia”, aclaró en su momento Gómez.
Las operaciones para la implosión comenzaron desde que el estudio de la Universidad de los Andes explicó por qué todas las torres del edificio Space deberían ser demolidas, luego de la caída de la torre seis el pasado 12 de octubre.







