La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta una grave emergencia sanitaria tras la aparición de una misteriosa enfermedad de origen desconocido que ha dejado al menos 71 muertos y más de 380 casos en la provincia de Kwango, al oeste del país. Según las autoridades, la enfermedad comenzó a manifestarse a finales de octubre y ha alcanzado niveles alarmantes en las últimas semanas, especialmente en la comunidad de Panzi, una zona remota y de difícil acceso.
El ministro de Salud Pública, Samuel Roger Kamba Mulamba, declaró que la enfermedad parece ser de tipo respiratorio y afecta de manera desproporcionada a niños menores de cinco años, que representan el 40 % de los casos. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, tos, dificultad para respirar y anemia. “Estamos en alerta máxima. Consideramos que es una epidemia que debemos vigilar de cerca”, aseguró el ministro durante una rueda de prensa en Kinsasa, la capital del país.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enviado un equipo de epidemiólogos, técnicos de laboratorio y expertos en control de infecciones para apoyar en la investigación. Tarik Jasarevic, portavoz de la OMS, indicó que las muestras recogidas en la región están siendo analizadas en un laboratorio situado a 500 kilómetros de Panzi, lo que ha retrasado los resultados.
Jean Kaseya, director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, explicó que los primeros análisis sugieren que podría tratarse de una enfermedad respiratoria, pero no se descarta ninguna hipótesis. “Esperamos obtener resultados claros en las próximas 48 horas”, afirmó.
La tasa de mortalidad, estimada entre el 7,5 % y 8 %, ha generado especulaciones sobre el origen del brote. Aunque las autoridades descartan que sea COVID-19, advierten que las condiciones precarias de la población podrían agravar el impacto de cualquier enfermedad. Panzi sufre altas tasas de malnutrición infantil y enfrenta epidemias simultáneas de sarampión, paludismo y fiebre tifoidea, además de una gripe estacional que podría estar complicando la situación.
El ministro provincial de Salud, Apollinaire Yumba Tiabakwau, advirtió que el número real de fallecidos podría ser mayor, señalando 135 muertes según reportes locales, cifra no confirmada a nivel nacional. Por su parte, las autoridades nacionales han expresado su compromiso de contener el brote pese a las dificultades logísticas y la falta de recursos en las zonas afectadas.







