Alemania abandonó este sábado la energía nuclear, luego de cerrar los últimos tres reactores que permanecían activos: Isar 2, Neckarwestheim 2 y Emsland.
“La energía atómica ha dado electricidad a tres generaciones, pero sus residuos seguirán siendo peligrosos a lo largo de las próximas 30.000 generaciones, por eso hay que ser precavidos y realizar el proceso con responsabilidad”, señaló La ministra alemana de Medio Ambiente, Steffi Lemke.
Es de señalar que, tras una primera decisión de Berlín a principios de la década de 2000 de abandonar progresivamente la energía atómica, la excanciller Angela Merkel aceleró el proceso tras la catástrofe de Fukushima en 2011.
“Los riesgos vinculados a la energía nuclear son definitivamente no manejables”, añadió Lemke.
De está manera, Alemania ha eliminado poco a poco los combustibles fósiles como la energía nuclear debido a la constante preocupación de que ninguno de los dos es una fuente de energía sostenible.
No obstante, esta decisión generó diferentes reacciones, donde la oposición conservadora (CDU/CSU) calificó esta jornada como “día negro para Alemania” advirtiendo posibles consecuencias, debido a los altos precios de la energía.
Asimismo, hay quienes señalaron esta medida como algo imprudente y preocupante, pues la guerra de Ucrania retomó el debate sobre una forma de energía que hasta este sábado generaba el 5 % de la electricidad consumida en Alemania.
Así pues, mientras Alemania empieza a trabajar por era más limpia, otros países han anunciado la construcción de nuevas centrales de energía.






