La ilusión de alentar al equipo de sus amores terminó convirtiéndose en un momento incómodo para Jerman, un estudiante barranquillero e hincha del Junior, quien fue cuestionado por asistir en chancletas al estadio Romelio Martínez. El caso ocurrió durante el partido frente al Deportivo Pereira, el pasado 14 de octubre, y desató una ola de indignación y solidaridad en redes sociales.
El joven había ahorrado de $2.000 en $2.000 pesos, reduciendo el dinero que destinaba a su merienda escolar, hasta reunir los $25.000 que costaba la entrada. Con el dinero completo, tomó un bus y llegó al escenario deportivo para acompañar al equipo rojiblanco, sin imaginar que su calzado terminaría convirtiéndose en motivo de reproches.
Según se conoció, una mujer se acercó a Jerman en la tribuna para cuestionarlo por llevar chancletas y pedirle que se retirara del lugar. En medio de la situación, otra asistente le gritó: “No se viene al estadio en chanclas”. La escena fue grabada y difundida en la red social X, donde rápidamente generó reacciones de rechazo por el trato que recibió el joven aficionado.
En una entrevista con un medio local, el estudiante relató cómo vivió ese momento: “Ella me decía que no me quería ver ahí… Me sentí incómodo y mal”. Sus palabras despertaron mensajes de apoyo de internautas que defendieron su derecho a disfrutar del fútbol después de hacer un esfuerzo económico para asistir al partido.
La historia también llegó al empresario barranquillero Christian Daes, director de operaciones de Tecnoglass, quien se pronunció en redes sociales y anunció que le regalará chancletas de marcas reconocidas. Además, informó que el joven tendrá un palco asegurado para la próxima temporada, un gesto que convirtió la polémica en una oportunidad para brindarle una experiencia distinta como hincha del Junior.
A estas muestras de solidaridad se sumó la página Fútbol Pasión, que le entregó una camiseta del equipo y un par de zapatos. También se informó sobre la organización de un traslado con los gastos cubiertos para que pueda asistir al siguiente encuentro deportivo del conjunto barranquillero. Así, lo que comenzó como una experiencia humillante para el estudiante terminó despertando una conversación nacional sobre el respeto, la inclusión y la pasión por el fútbol, más allá de la ropa o el calzado.


