El gobierno de facto de Afganistán ha ratificado una nueva ley que refuerza la aplicación estricta de la ley islámica, conocida como la Sharía, bajo el marco de la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio. Esta normativa, ratificada el 22 de agosto, obliga a las mujeres a cubrir completamente su rostro y cuerpo con el hiyab y prohíbe que sus voces se escuchen en público, ya sea hablando, cantando o recitando, por considerarlo una falta contra la modestia.
El Ministerio, conocido por su severidad, también deberá “impedir que las personas incurran en prejuicios étnicos, lingüísticos y regionales”. La normativa establece, en el artículo relativo al hiyab, que es obligatorio para las mujeres cubrir su rostro y cuerpo para evitar “causar tentación”.
La nueva legislación, que cuenta con 35 artículos, también prohíbe a los conductores transportar a mujeres adultas sin la presencia de un tutor masculino, y el artículo 22 establece prohibiciones específicas para los hombres, incluyendo el uso de corbata, afeitarse o recortar la barba a menos de la longitud de un puño, y adoptar peinados o cortes de cabello que contradigan la sharía, considerándose estas prácticas como violaciones de la ley islámica.
Además, se prohíbe cualquier tipo de “amistad” con personas no musulmanas, y se establece como obligatoria la realización de las cinco oraciones diarias.
El ministro de la Virtud y el Vicio, Mohammad Khalid Hanafi, defendió la ley afirmando que la implementación de la Sharía y el hiyab es una línea roja innegociable para el régimen. La normativa se suma a una serie de restricciones impuestas por los talibanes desde su regreso al poder hace tres años, que han afectado gravemente los derechos y libertades de las mujeres en el país, incluyendo la prohibición de la educación secundaria y universitaria para las niñas y adolescentes.
La comunidad internacional ha condenado estas medidas. El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, expresó su rechazo a la nueva ley, calificándola como una vulneración más de los derechos humanos de las mujeres afganas. La UNESCO, por su parte, ha advertido que estas políticas están llevando al país a un retroceso alarmante en materia de educación y derechos, poniendo en peligro el futuro de toda una generación.






