
No despiertes abuelo; quédate en el sueño eterno y si el día del juicio existe, abre tus ojos solo cuando ellos, – los que se adueñaron de esto – sean juzgados debidamente. Todo lo que tú nos enseñaste se está diluyendo de una manera preocupante por cuenta de quienes quieren engordar su cuenta y no temen por tener que rendir cuentas. Ese apetito sin control se refleja en sus rostros, de los cuales se ausenta la nobleza del pasado y sus cuerpos incluso se transforman, o más bien se deforman, como si se tratara de una especie alienígena, sacada de la más absurda historia de terror.
Llegaron a gobernar nuestros pueblos querido abuelo, unos pequeños emperadores que se sienten dueños del mundo y estimulan sus vanidades con actitudes arrogantes, que los aleja de la gente y los acerca al infierno. El trago, la parranda, el irrespeto de las leyes, los excesos, el deseo de “ascender” socialmente a través del dinero rápido, acribillando los valores y consiguiendo su objetivo a cualquier precio, los identifica plenamente.
Recuerdo cuando juntos caminábamos los potreros de aquella finca donde nos contagiamos de la honestidad del campesino, ese que no era capaz de quedarse con un litro de leche. En mi mente aún tus palabras, enseñándonos a todos que los linderos se respetaban, sin embargo querido abuelo, los dueños del poder hoy, hacen todo lo contrario, porque no tienen limitación alguna. Se pasan a la finca del vecino, se apropian de lo ajeno, no ejercen autoridad en sus linderos sino que van más allá en su desaforado deseo de tener más y gobernar más allá de lo racional.
Abuelo, si estos personajes hubieran estado en la finca con nosotros, te hubieras quedado sin tierra, sin el litro de leche y sin todo el ganado, porque ellos perdieron el miedo a Dios y patológicamente actúan como si ellos mismos fueran el Dios al que todo hay que rogar. No despiertes, sigue en el sueño eterno porque este mundo está enfermo.
Quisiera recordado abuelo que intercedieras por todos nosotros, especialmente por quienes somos más y que no olvidamos tus consejos y nobles enseñanzas, pero que con nuestra actitud pasiva hemos permitido que estos personajes se apropien de lo público, convirtiéndolos en seres nefastos que no conocen la saciedad, tergiversando los intereses fundamentales de una nueva sociedad.
No queremos más de lo mismo; personajillos que el poder del dinero sin importar como llegue los cautiva. Marchan en contra de la mega minería, pero no les cabe una alhaja más de oro en sus transformados cuerpos. Firman pactos por la infancia y la juventud y son los primeros en nadar en el licor deteriorando sus existencias. Suscriben pactos por un buen gobierno y se especializan en firmar contratos sobrefacturados y llenos de irregularidades para aumentar sus arcas. Son los máximos exponentes de la incoherencia extrema, personas que no conocen la moral de lo público y dejan de ser un referente social de buen comportamiento, pero si el ejemplo a seguir para los jóvenes que tienen en la ambición su mayor virtud.
No despiertes abuelo, ni se te ocurra regresar a este mundo que está totalmente cambiado. No perdemos la fe y la esperanza en que la gente por fin despierte y desde el dolor de su miseria se dé cuenta de una vez por todas que seguirá en las mismas, si continúa apoyando a quienes quieren llenar las mentes de sancocho y lechona, en lugar de ideas y propuestas.
lozanojaramillo@yahoo.com






