La Universidad del Quindío continúa liderando un proceso sin precedentes para abordar el complejo fenómeno del consumo de sustancias psicoactivas (SPA) dentro del campus, una problemática que, como ha insistido su rector, Luis Fernando Polanía Obando, ya no puede considerarse un asunto exclusivo de la institución, sino de toda la ciudad.
Desde el inicio de su administración, Polanía Obando ha promovido un abordaje integral y humano, instalando mesas de diálogo permanentes con diversos actores: estudiantes, docentes, personal administrativo, autoridades municipales y departamentales. En esas conversaciones, se han escuchado tanto las preocupaciones de la comunidad universitaria afectada por el fenómeno como las voces de quienes consumen sustancias dentro de la universidad.
“Después de una negociación de más o menos 18 meses con las personas que consumen al interior de la Universidad llegamos a un acuerdo de hacer una zona que la hemos denominado punto de encuentro intercultural, donde se desplazarán a este sitio las personas que consumen”, explicó el rector en recientes declaraciones a Quindío Noticias. Este espacio, que ya tiene un 80% de avance en su construcción, permitirá centralizar el fenómeno bajo supervisión de Bienestar Institucional. “Verificarán que no hagan desmanes, donde tendrán cursos de capacitación y charlas de prevención. Estará restringido el acceso para estudiantes, no para cualquier persona de la ciudad, y tendrá monitoreo permanente”, precisó Polanía Obando.
La creación de este “punto de encuentro intercultural” representa un esfuerzo innovador y conciliador. Según el rector, los consumidores ya desalojaron la terraza donde habitualmente se reunían y aún permanecen en el primer piso del bloque de Ciencias Básicas, mientras avanza la transición hacia el nuevo espacio, que se espera esté plenamente habilitado para el segundo semestre de 2025.
La administración también ha reforzado las acciones preventivas, incrementando el presupuesto de Bienestar Institucional, ampliando la oferta cultural, artística y deportiva, y fortaleciendo la Ruta de Atención Integral en Salud Mental. Además, programas como los “Chalecos Verdes” han recibido reconocimiento nacional por su efectividad en la promoción de la convivencia y la reducción de riesgos asociados al consumo de SPA.
“Los estudios y la caracterización que estamos haciendo nos están arrojando que tenemos menores de edad que llegan a los primeros semestres ya con hábitos de consumo de drogas, es decir, algo está pasando en la ciudad, en los colegios, en los hogares que nos preocupa y nos duele demasiado”, advirtió el rector.
El llamado de la Universidad del Quindío es claro: el consumo de sustancias psicoactivas dentro del campus refleja una problemática social más amplia que requiere la acción decidida de las autoridades locales y regionales. No se trata solo de proteger la vida académica, sino de salvaguardar los derechos a la educación, el trabajo y la salud de toda la comunidad.
“Este no es un problema solo de la universidad. Es un asunto de ciudad”, concluyó Polanía Obando.







