Una mujer llamada Shereen-Fay Griffin, amante de la natación, perdió la visión en uno de sus ojos luego de una sesión deportiva en la que contrajo una ameba durante el tiempo que estuvo dentro de la piscina.
Días después de visitar este lugar, Shereen-Fay empezó a experimentar una incómoda picazón y un dolor agudo en su ojo izquierdo, por lo que decidió acudir a un especialista y tener un alivio.
El oftalmólogo le recetó gotas antibióticas y esteroides, pues creía que era un herpes simple, sin embargo, la molestia persistía y cada vez se hacía peor. “Tenía un dolor continuo en el ojo. No parecía correcto, pero era manejable en la vida cotidiana”, indicó la mujer.
Aunque la mujer trataba de sobrellevar su dolor, todo cambió el 9 de noviembre de 2022, cuando esta mujer inglesa despertó sin poder ver por su ojo izquierdo.
Ante esto y embargada por la preocupación, Shereen-Fay buscó ayuda en un hospital privado de Londres, y fue allí donde le dijeron que había contraído queratitis por la ameba Acanthamoeba.
Esta infección, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), puede causar discapacidad visual permanente o incluso ceguera, ya que afecta directamente la córnea.
Estas amebas se encuentran en la naturaleza y están presentes con mayor frecuencia en zonas de agua como las piscinas, océanos, lagos y ríos, por lo general afectan a las personas que usan lentes de contacto al momento de sumergirse en los afluentes.
Después de varios meses de tratar de recuperarse y luchar contra la ameba, el dolor y todo lo que ello implicó para su vida, Griffin intentará someterse a un arriesgado trasplante de córnea para recuperar algo de su visión, sin garantías de éxito.






