Más de 14 años después del crimen que conmocionó a Valledupar, la justicia determinó que el asesinato del sargento del Ejército Nacional Julio Eliécer Gámez Bracho no fue un robo al azar, sino un crimen planeado por su esposa, Ana Iris Batista Arrieta, motivado por lo económico.
En un fallo condenatorio, el Juzgado Tercero Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de Valledupar declaró a Batista Arrieta autora intelectual del homicidio agravado del suboficial, ocurrido el 17 de agosto de 2010 en el restaurante La Olla Vallenata, ubicado en la carrera 19 con calle 6B.
Ese día, Gámez Bracho compartía un almuerzo familiar con su esposa cuando dos hombres armados ingresaron al establecimiento simulando un atraco y le dispararon en repetidas ocasiones, provocándole la muerte de inmediato. En ese entonces, todo apuntaba a un intento de robo, pero las investigaciones posteriores revelaron una verdad mucho más oscura.
Según la Fiscalía 16 Seccional de Valledupar, el homicidio fue planificado y ejecutado con el objetivo de cobrar una póliza de seguro de vida superior a 200 millones de pesos, además de apropiarse de la pensión y los bienes del militar.
Durante el juicio, el ente acusador presentó 14 elementos probatorios, entre ellos declaraciones de testigos, informes forenses y testimonios de tres personas ya condenadas por el crimen: Olga del Carmen Coronado Atencia, alias “La Chiqui”; Elías Mandón Buitrago y Daimir Zúñiga, alias “Kevin”. Todos coincidieron en que Batista Arrieta entregó el dinero, planificó el ataque y expuso a su esposo para que fuera asesinado.
Las pruebas también vinculan a los sicarios de la organización criminal “Los Urabeños”, quienes habrían ejecutado el crimen por encargo. Uno de los testigos relató que la acusada participó en reuniones donde se planeó el homicidio y que, tras el asesinato, mostró una actitud fría y calculadora.
“Participó en la planeación, coordinación y financiación del homicidio con el propósito de obtener beneficios económicos del seguro de vida, la pensión y los bienes de la víctima, de los cuales se apropió con una rapidez inusual”, señaló la juez durante la lectura del fallo.
A pesar de las pruebas en su contra, Batista Arrieta ha sostenido su inocencia y no asistió a la audiencia en la que se dictó el sentido de fallo condenatorio, ya que actualmente se encuentra en libertad por vencimiento de términos, conforme al artículo 317 del Código de Procedimiento Penal.
No obstante, la juez ordenó su captura inmediata y programó la lectura del fallo condenatorio para el 10 de diciembre a las 11:30 de la mañana, audiencia en la que se conocerá la cantidad de años de prisión que deberá cumplir.







