La muerte de Muhammed Kendirci, adolescente de 15 años que trabajó como aprendiz en un taller de carpintería en Bozova, provincia de Şanlıurfa (Turquía), reveló la verdadera dimensión del fuerte ataque que sufrió el pasado 14 de noviembre, inicialmente descrita de manera incorrecta como una “broma” de mal gusto entre compañeros.
Según medios locales, dos jóvenes, uno de ellos identificado como Habip Aksoy, sometieron a Muhammed dentro del taller, inmovilizándolo al atarle las manos y bajarle los pantalones por la fuerza. Posteriormente, utilizaron una manguera conectada a un compresor de aire industrial para introducir aire a presión en su cuerpo, provocándole lesiones internas de extrema gravedad.
El dispositivo, común en trabajos de carpintería para el pulido y limpieza de superficies, fue accionado dentro del cuerpo del menor, ocasionando daños severos en varios órganos.
Tras la agresión, equipos de emergencia trasladaron al joven al Hospital Estatal Bozova Mehmet Enver Yıldırım. Su estado crítico obligó a remisiones sucesivas al Hospital Estatal de Balıklıgöl y luego al Hospital Universitario de Investigación y Aplicación de Harran, donde permaneció en la unidad de cuidados intensivos.
A pesar de los esfuerzos médicos, Muhammed falleció el 19 de noviembre debido al daño masivo en sus órganos internos.
Las autoridades detuvieron inicialmente a Habip Aksoy, pero fue dejado en libertad condicional, decisión que provocó preocupación entre la familia de la víctima, que ya había interpuesto una denuncia formal. Tras una apelación de los abogados, un tribunal ordenó su nueva detención, mientras el segundo implicado continúa prófugo.
La Fiscalía revisa testimonios, antecedentes laborales dentro del taller y posibles responsabilidades adicionales de quienes presenciaron o encubrieron el ataque.
El caso motivó fuertes críticas hacia la actuación de las autoridades. El parlamentario Suat Özçağdaş aseguró en la red X que Muhammed “fue torturado mientras trabajaba como aprendiz”, y cuestionó que un adolescente de esa edad estaría expuesto a riesgos laborales que no le correspondían.
Mientras avanza el proceso judicial, la familia del menor insiste en que los responsables enfrenten cargos acordes con la brutalidad del crimen y pide una investigación exhaustiva para evitar que situaciones similares ocurran en otros talleres del país.







