Un nuevo episodio de tensión se registró en la frontera entre Israel y el Líbano, luego de que efectivos del ejército israelí abrieran fuego contra un grupo de cascos azules de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL). Aunque no se reportaron heridos, el organismo internacional calificó el hecho como una “grave violación” de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que regula las operaciones militares en la zona.
El incidente ocurrió cuando un tanque israelí, ubicado en territorio libanés, disparó proyectiles de ametralladora pesada que cayeron a escasos metros de los uniformados, obligándolos a refugiarse para evitar daños mayores. Según Israel, el ataque se produjo por una confusión: las tropas fueron identificadas erróneamente como personas “sospechosas” debido a las difíciles condiciones climáticas. Las autoridades militares aseguraron que no se trató de un acto deliberado y anunciaron la apertura de una investigación.
UNIFIL insistió en que los disparos comprometieron la seguridad de su personal y pidió a las partes respetar los acuerdos que permiten su labor en la región. Por su parte, las Fuerzas Armadas libanesas manifestaron preocupación y advirtieron que este tipo de acciones obstaculizan el despliegue de sus propias unidades en el sur del país, en cumplimiento del alto el fuego pactado en 2024 entre Israel y Hezbolá.
El hecho se suma a una cadena de incidentes que han alimentado un clima de creciente tensión en una zona históricamente sensible, donde cualquier error puede escalar rápidamente hacia un conflicto mayor entre los actores presentes en la frontera.







