La medida busca aliviar la saturación del sistema penitenciario sueco y se aplicará a partir de 2026.
Ante la creciente crisis de hacinamiento en sus cárceles, el gobierno de Suecia anunció un acuerdo con Estonia para trasladar hasta 600 presos a ese país a partir del 1 de julio de 2026. La iniciativa responde al aumento sostenido de condenas en territorio sueco, derivado en gran parte de una ola de violencia ligada a bandas criminales.
Según el Ministerio de Justicia de Suecia, se trata de una solución temporal para descongestionar el sistema penitenciario, que actualmente opera al límite de su capacidad. Solo en 2023, se dictaron cerca de 200.000 meses de prisión, lo que representa un incremento del 25 % respecto al año anterior.
El plan contempla alquilar 400 celdas en la prisión de Tartu, en Estonia, que podrán albergar a dos reclusos por celda. Cada preso costará al Estado sueco alrededor de 8.500 euros al mes, una cifra inferior al promedio nacional, que supera los 11.000 euros.
Los reclusos que serán trasladados deberán cumplir ciertos criterios: deben ser hombres mayores de 18 años, sin antecedentes por terrorismo ni requerimientos psiquiátricos complejos. No se permitirá que los internos tengan permisos de salida dentro de Estonia, y deberán regresar a Suecia al menos un mes antes de cumplir su condena.
Aunque la propuesta aún requiere la aprobación del parlamento sueco con una mayoría calificada, ya ha despertado tanto respaldo como críticas. Algunos sectores valoran la cooperación entre países de la Unión Europea para resolver problemas comunes, mientras que otros cuestionan las implicaciones éticas y el posible impacto en los derechos de los reclusos, especialmente por la distancia con sus familias.
De ser aprobada, la medida se convertirá en un precedente para el manejo transfronterizo de las crisis penitenciarias en Europa.







