Con un derroche de talento, tradición y creatividad, la Regional Quindío se alzó con el primer lugar del SENA Cocina 2025, un evento que reunió lo mejor de la gastronomía colombiana y que tuvo como eje temático “Del saber al sabor: el arte de fermentar”.
El plato ganador, elaborado por los aprendices Ariagnna Quintana, Adrián Álvarez y Abelardo Josué Barrera, bajo la guía de los instructores Sebastián Betancourt, Jorge Alberto Ospina y Jorge Eduardo Gómez, rindió homenaje a los sabores propios del territorio quindiano. La propuesta, basada en trucha, guayaba agria, cítricos y guatila, conquistó al jurado internacional por su equilibrio entre ancestralidad, elegancia e innovación.
“Fue una preparación de más de tres meses, un proceso riguroso donde la fermentación fue clave para resaltar el sabor auténtico de nuestros productos locales. Este logro refleja la disciplina y pasión de nuestros aprendices e instructores”, expresó Henry Fernández Hernández, director regional (e) del SENA Quindío.
El reconocimiento no solo llenó de orgullo a la delegación quindiana, sino que también les otorgó un premio de 3 mil millones de pesos y una experiencia internacional en Europa, donde fortalecerán sus conocimientos y compartirán la riqueza gastronómica colombiana con el mundo.

Por su parte, la Regional Valle del Cauca obtuvo el segundo lugar con un tamal de maíz fermentado relleno de piangua y tollo, mientras que la Regional Cundinamarca ocupó el tercer puesto por su apuesta al rescate de recetas tradicionales con un toque moderno.
Durante la ceremonia de premiación, el director general del SENA, Jorge Eduardo Londoño Ulloa, destacó el valor cultural y social del evento: “La cocina y la fermentación son expresiones de cultura que nos ayudan a construir nación. Este festival demuestra cómo el saber culinario puede transformar comunidades y generar oportunidades”.
El cierre del SENA Cocina 2025 fue una verdadera fiesta nacional, donde la música, la cultura y los sabores se unieron para celebrar la identidad colombiana. Cada plato contó una historia, cada ingrediente evocó una tradición, y cada aprendiz reafirmó el papel del SENA como semillero de talento y motor de desarrollo para el país.







