El fantasma de una crisis energética generalizada ha vuelto a encender las alarmas en el territorio nacional, despertando una honda preocupación en todos los sectores productivos y sociales del país. La Sociedad Hidroituango lanzó una drástica advertencia sobre el estrecho margen que existe actualmente entre la oferta y la demanda de electricidad, una alarmante situación provocada por la extrema severidad con la que está golpeando el fenómeno de El Niño. Ante la inminencia de un colapso en el sistema, la entidad propuso formalmente modificar el huso horario nacional, reviviendo la inquietud de una nueva “hora Gaviria”.
La propuesta, presentada al gobierno electo de Abelardo De La Espriella, busca crear una “mesa antiapagón” ante la crítica situación, donde la generación depende excesivamente de hidroeléctricas y los embalses bajan peligrosamente. Alejandro Arbeláez, gerente de Hidroituango, advirtió que quedan escasos dos meses para actuar y sugirió adelantar los relojes una hora a partir del 7 de agosto para aprovechar la luz solar y reducir la demanda, emulando medidas del pasado.
Técnicamente, el plan busca aplanar la curva de consumo entre las 6:00 p. m. y 9:00 p. m., buscando un ahorro neto del 2% con la medida obligatoria hasta diciembre. Este cambio busca evitar un racionamiento que, según expertos, sería devastador para la economía digital, costando cerca de 50 millones de dólares por hora sin servicio.
Paralelamente, se promoverá una campaña de ahorro energético para reducir el consumo en hogares y oficinas entre un 5% y 7%. Ya existen acercamientos con el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, para implementar estas medidas de contingencia. El objetivo es evitar cortes imprevistos y el alto riesgo de un apagón incontrolable, reviviendo la zozobra de los años noventa.








