El consumo de alucinógenos en universidades del país ha generado preocupación nacional, y la Universidad del Quindío no es la excepción. Así lo reconoció el rector de la institución, Luis Fernando Polanía, quien aseguró que este fenómeno refleja la realidad social del departamento y del país.
“La Universidad del Quindío no es ajena a esa situación. Digamos que la universidad también es un reflejo de lo que sucede en la sociedad, lo que sucede en Armenia, en el Quindío, en Colombia”, afirmó Polanía.
El directivo reveló una cifra alarmante: el 80% de los estudiantes consumidores que ingresan en el primer semestre ya presentan esta problemática desde el colegio, lo que demuestra que no se trata únicamente de un asunto universitario. “Ahí el llamado que hacemos, y lo hice en la última reunión con el secretario de Educación Municipal y en una reunión de la Red IQ, es que no solamente es un problema de la universidad o de los colegios, sino también un problema de la familia y del Estado en general”, agregó.
Frente a este panorama, la Universidad del Quindío ha implementado medidas para enfrentar el consumo y el microtráfico, especialmente en áreas críticas como la Facultad de Ciencias Básicas y Humanas. Sin embargo, el rector reconoce que aún queda mucho camino por recorrer.







