Hay luto y repudio en Sincelejo, Sucre, y en la comunidad colombiana en España tras confirmarse el brutal asesinato de Zunilda Hoyos Méndez, reconocida fisicoculturista de 43 años, presuntamente a martillazos por su esposo en un apartamento de Fuengirola, Málaga.
La víctima, conocida en el ámbito deportivo como “Amy” o “She-Hulk”, fue hallada sin vida junto a su pareja sentimental, Jarrod Gelling, quien se habría quitado la vida en la bañera con un arma blanca tras cometer el crimen. Según informes preliminares de la Policía Nacional española, el caso es investigado como un feminicidio seguido de suicidio, motivado, al parecer, por celos y un conflicto derivado de la decisión de Zunilda de separarse.
De acuerdo con las autoridades, la pareja llevaba cuatro años de matrimonio y residía principalmente en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, aunque habían regresado recientemente a España. La tragedia salió a la luz cuando amigos de la fisicoculturista reportaron su desaparición tras varios días sin noticias de ella ni actividad en redes sociales.
“Nos alarma profundamente este nuevo feminicidio, que muestra la urgencia de reforzar las medidas de protección para mujeres víctimas de violencia de género”, manifestó un vocero de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género en España, que ya abrió una investigación para determinar oficialmente si se trata de un caso de violencia machista.
El hallazgo de los cuerpos ocurrió en el Higuerón West Dream Apartment de Andalucía, luego de que agentes ingresaron al inmueble alertados por la denuncia de un amigo de la víctima ante la Comisaría de Torremolinos. Zunilda presentaba signos de haber sido atacada con un martillo, mientras que Jarrod fue hallado sin vida en la bañera con heridas de arma blanca autoinfligidas.
Versiones de allegados revelaron que Zunilda planeaba participar próximamente en una competencia internacional en Portugal y luego regresar a Colombia para iniciar una nueva vida, lejos de su agresor.
La noticia ha generado una ola de mensajes de solidaridad y llamados de justicia por parte de amigos, deportistas y la comunidad en Sincelejo, donde Amy era admirada por su disciplina y logros en el fisicoculturismo.
Las autoridades españolas continúan las investigaciones mientras familiares y colegas de la deportista exigen que su muerte no quede impune y sirva para reforzar la lucha contra la violencia de género en cualquier parte del mundo.






