Autoridades del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) confirmaron la recaptura de Alexander Díaz Alvarado, conocido como “El Monstruo de Anapoima”, quien se había fugado la madrugada del viernes 3 de abril de la cárcel de máxima seguridad de Jamundí, Valle del Cauca. La captura se produjo en la calle 24 Sur, sector puente de La Cartagena, en Ibagué, pocas horas después de detectarse su ausencia.
Díaz Alvarado cumple una condena de 27 años de prisión por homicidio, hurto calificado y acceso carnal violento agravado. Su historial delictivo incluye múltiples hechos de violencia, entre ellos el asalto ocurrido el 2 de noviembre de 2023 en una finca de Anapoima, Cundinamarca, donde, junto a otro hombre, sometió a una pareja de adultos mayores, los torturó y abusó sexualmente de la mujer antes de robar sus pertenencias.
El Inpec informó que la fuga fue detectada durante el conteo de reclusos del viernes, tras lo cual se activó un operativo de búsqueda que permitió ubicarlo rápidamente en Ibagué. Tras su recaptura, Díaz Alvarado fue trasladado a un centro asistencial para su revisión médica y posteriormente se adelantan los procedimientos para su reingreso al sistema penitenciario.
La Personería de Jamundí, Martha Isabel Gutiérrez, solicitó al Inpec reforzar la seguridad en el centro de reclusión y realizar una investigación para esclarecer cómo se produjo la fuga, incluyendo posibles fallas de control interno o colaboración de terceros. Entre las recomendaciones se incluyen la actualización de cámaras de seguridad, revisión de accesos y controles más estrictos en zonas sensibles del penal.
Díaz Alvarado había sido capturado previamente en Melgar, Tolima, en 2024, y trasladado a Jamundí tras su condena por los crímenes cometidos en Anapoima. Su fuga y rápida recaptura alarmaron a las autoridades y en la ciudadanía, por su historial de delitos violentos y el riesgo que representa para la seguridad pública.
Las autoridades continuarán con la investigación interna para determinar las causas de la evasión y garantizar que el recluso permanezca bajo custodia mientras se estudian posibles responsabilidades adicionales.







