El comportamiento de la mortalidad en Colombia durante 2025 refleja una tendencia alza en gran parte del país, con incrementos reportados en 23 departamentos y en Bogotá. En este contexto, la región del Eje Cafetero, mantiene niveles superiores al promedio nacional, una situación asociada principalmente al envejecimiento de su población.
Dentro de este panorama, el Quindío presenta una tasa de mortalidad de 8,5 defunciones por cada 1.000 habitantes en 2025, cifra que evidencia un aumento frente al año anterior (8,0) y que se ubica por encima del promedio nacional, estimado en 5,3. La diferencia frente al total del país también se amplió, pasando de 2,8 puntos en 2024 a 3,2 en 2025.
Este comportamiento responde a factores estructurales. El departamento cuenta con una de las poblaciones más envejecidas del país, con una alta proporción de personas mayores de 60 años. Esta condición incide directamente en la prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas, que concentran la mayor carga de mortalidad.
Entre las principales causas de defunción se encuentran las enfermedades isquémicas del corazón, que a nivel nacional registran una tasa de 92,7 por cada 100.000 habitantes, seguidas por las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores (34,2) y las enfermedades cerebrovasculares (32,1). También se destacan los homicidios, que ocupan el cuarto lugar, y las infecciones respiratorias agudas, que alcanzaron su nivel más alto desde 2016.
El análisis también identifica cambios relevantes en el perfil epidemiológico del país. Las enfermedades del sistema nervioso han mostrado un crecimiento sostenido, pasando del puesto 16 en 2016 al sexto en 2025, mientras que los trastornos mentales y del comportamiento casi triplicaron su tasa en el mismo período. Estas tendencias están estrechamente relacionadas con el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades neurodegenerativas.
En el caso del Quindío, el impacto de estas causas resulta más significativo debido a su estructura demográfica. El incremento de 0,5 puntos en la tasa de mortalidad entre 2024 y 2025 es el más alto dentro del Eje Cafetero, lo que refleja una dinámica acelerada en este indicador.
Desde la perspectiva económica, este escenario implica mayores presiones sobre el sistema de salud, especialmente por la atención de enfermedades crónicas, hospitalizaciones y cuidados paliativos. Asimismo, tiene efectos sobre el recaudo tributario, al reducir la población económicamente activa, y plantea retos para la sostenibilidad del sistema de protección social en el departamento y en municipios como Armenia.
El comportamiento demográfico también presenta un contraste particular: el Quindío es uno de los pocos territorios donde los nacimientos registraron un aumento en 2025 (+1,3 %), en medio de una tendencia nacional de disminución. Sin embargo, este crecimiento no compensa el incremento en la mortalidad, lo que podría derivar en un crecimiento vegetativo negativo en los próximos años.
En términos de política pública, el análisis plantea la necesidad de incorporar el envejecimiento poblacional en la planificación territorial, fortalecer los programas de prevención de enfermedades crónicas y hacer seguimiento a la evolución demográfica. Estos elementos serán clave para enfrentar los desafíos sociales, económicos y fiscales que se proyectan para el departamento en el mediano plazo.







